«El Apollo 11 alunizó como si fuese un helicóptero»

nueva york- En 1961, el actual responsable de los Programas de la Estación Espacial Internacional y vuelos espaciales con tripulación de la NASA no sabía muy bien qué hacer con su carrera: ingeniería civil o programas públicos espaciales. Entonces, Jesco Von Puttkamer, en la actualidad de 75 años, se carteaba con Wernher von Braun (1912-1977), considerado el mejor ingeniero en misiles del Siglo XX. Ese año, Braun le envió una misiva en la que le dijo: «Ven conmigo a Huntsville (Alabama). Nos vamos a la Luna». En Huntsville está el Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA. Y allí se trabajó en el Programa Apollo entre 1961 y 1975. Puttkamer explica a LA RAZÓN que desde la misión del Apollo 11 la Luna siempre le ha parecido diferente. El responsable de vuelos espaciales con tripulación de la Agencia Espacial rememora, con motivo del 40 aniversario de la misión que llevó al primer hombre a pisar la Luna, y en la que trabajó como ingeniero con el equipo de Wernher von Braun, la epopeya. Nacido en Alemania, estudió ingeniería mecánica «porque quería construir». Después de la Segunda Guerra Mundial y ver tanta destrucción, «pensé que ingeniero era la profesión del futuro. Pero yo quería volar al espacio desde pequeño», admite el experto. 20 segundos de fuel Puttkamer recuerda que «ya teníamos la experiencia del Apollo 8 y 10. Pero, aterrizar, «alunizar», eso lo hacíamos por primera vez con el Apollo 11. Habíamos hecho muchas simulaciones, pero aquel día era todo de verdad. «Recuerdo que 20 minutos antes de llegar hubo problemas. Neil Armstrong vio que era muy arriesgado. Tomó los mandos y alunizó como si fuese un helicóptero. Luego vimos que quedaban sólo 20 segundos de fuel en los tanques. No tuvimos tiempo para descansar. No sabíamos si los trajes iban a resistir. Ya el 24 de julio (el día del regreso) sí pudimos relajarnos. Y el 26 tuvimos una fiesta bajo la luz de la Luna. Y ese día nos pareció que lucía de forma diferente», recuerda el experto. El lanzamiento se produjo el 16 de julio, el 20 se posaron en la Luna y el 24 aterrizaron en nuestro planeta. Puttkamer admite que «la llegada del hombre a la Luna nos hizo darnos cuenta de lo que la gente puede hacer. Por supuesto, la sociedad tiene sus propios problemas y hay guerras, pero esto nos enseñó que se pueden conseguir muchas cosas si se pone a un grupo de gente a trabajar», apunta el ingeniero que habla del espacio como si estuviese a la vuelta de la puerta de su oficina en la ciudad de Washington. Todavía hoy recuerda lo que el presidente Kennedy les dijo: «Estamos haciendo esto, no porque es fácil, sino porque es difícil». A juicio del ingeniero, lo más importante es que Neil Armstrong se pudo dar la vuelta y ver la Tierra, un planeta lleno de color. El experto reconoce también los fracasos de la NASA. «Hemos tenido tremendos éxitos y tremendos fallos. Hemos perdido a gente en las misiones, pero incluso sus familias nos animan a que sigamos con las investigaciones. En aquel momento, conseguimos llegar a la Luna debido a que éramos muy inocentes. Ahora nos custionamos mucho más las cosas». En 1961, el Presidente Kennedy dijo ante el Congreso de EE UU: «Creo que esta nación debería comprometerse a alcanzar el objetivo, antes de que termine la década, de mandar a un hombre a la Luna». La Guerra Fría Entonces, los rusos desplegaban toda su fuerza en la comunidad internacional mientras superaban a EE UU en sus ambiciones espaciales. Entre 1961 y 1975, la NASA desarrolló el Programa Apollo con el objetivo de desarrollar misiones con astronautas para llegar a la Luna. El anuncio de Kennedy se completó con la misión del Apollo 11. Después se desarrollaron cinco misiones más con aterrizajes de astronautas en este satélite, la última tuvo lugar en 1972. Los alunizajes, se consideran el gran logro tecnológico en la historia de la Humanidad. Este proyecto fue el tercer programa de vuelos espaciales llevado a cabo por la NASA.