El Ballet de María Giménez agoniza

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Madrid- El 24 de noviembre de 2005 el Teatro de Madrid acogió la puesta de largo de un proyecto ilusionante para el mundo de la danza clásica, el estreno de «Giselle» del Ballet Arte 369 de María Giménez que suponía la presentación de una compañía de danza clásica en nuestro país. Tras dos años y medio y múltiples problemas económicos, achacados por su dirección a la falta de mayores subvenciones por parte de las administraciones públicas, el Ballet Arte 369 no tiene bailarines en su plantilla. Un ex miembro de este Ballet, que prefiere no desvelar su identidad, afirma en declaraciones a LA RAZÓN que
«en la actualidad no queda ningún bailarín de los 20 que formaban la compañía; de hecho, a todos se les ha dado el finiquito». Además, cuenta que «no se ha hablado de una vuelta futura a la empresa».

Versiones contradictorias

Sin embargo, sobre la situación actual de los bailarines, el responsable de prensa de la compañía, Ángel Galán, declaró a este diario que «durante un corto período de tiempo los artistas están en disposición de aceptar las ofertas que les puedan hacer otras compañías a causa del parón técnico en que se encuentra el Ballet y hasta que la situación se aclare». Según Galán, «María Giménez dará una rueda de prensa en breve para aclarar todo lo que se está diciendo, ya que, lamentablemente y debido al avanzado estado de embarazo en el que se encuentra, no está disponible para atender a los medios». Según la compañía, este «parón técnico» es necesario para organizar la programación de este año y conveniente por el descenso de actividad de las instituciones durante el período electoral.

Actuación cancelada

En todo caso, la compañía tuvo que suspender el espectáculo de «Don Quijote» en el Teatro Bretón de los Herreros de Logroño programado para el pasado día 22 «por suspensión temporal de la actividad». Las entradas ya habían sido vendidas y el Teatro devolvió el dinero.

María Giménez, abanderada de la causa del ballet clásico, ha recurrido a la prensa en varias ocasiones para llamar la atención de los responsables institucionales sobre la escasa subvención que recibía su compañía, con especial mención a la que en su día le otorgó el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), dependiente del Ministerio de Cultura, liderado entonces por Carmen Calvo, y que fue de 30.000 euros. Giménez consideró esta cantidad «una limosna» debido a que se gasta «en seis meses tan sólo pagando la Seguridad Social».

Esta precaria situación no debe haber variado mucho, ya que la ayuda aprobada en 2007 sólo fue de 40.000 euros. La que fuera Premio Nacional de Danza en 1998 consideraba que el Ministerio de Cultura ejercía un «boicot» sobre su compañía y llegó a decir que esta administración «pretende llevar al fracaso la única compañía de ballet clásico de nuestro país».