Literatura

«El Barça es caviar y el Madrid no sé si llega a sardina»

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–Todos sus títulos literarios («El secreto del gazpacho», «Hoy caviar, mañana sardinas» y «La venganza es dulce y además no engorda») tienen referencias gastronómicas... ¿Acaso su deporte es comer?–Clarísimamente, soy un gran tragón. Me encanta comer y cocinar.–Hará ejercicio para compensar, ¿no?–Sí, incluso a mi pesar porque tengo una lesión de rodilla y tengo que ir al gimnasio para no quedarme cojo. Antes jugaba al tenis y juego de vez en cuando al golf.–Como dice el título de su última novela, ¿«La venganza es dulce»?–La venganza con violencia no, pero la puyita a quien te ha hecho una faena da gustito.–¿Hay en las competiciones deportivas algo de venganza?–Creo que de revancha. A veces se queda alguno con ganas de ganar al que te ha ganado antes.–Pero en fútbol, entre los hinchas se la guardan, ¿no?–Hay hinchas muy brutos.–¿Tiene equipo de fútbol?–Sí, soy del Real Madrid.–Pues su hermana, Carmen Posadas, es del Barça.–Bueno ya, pero es que mi hermana va siempre contra corriente.–¿Qué equipo de los dos sería caviar y cuál sardina?–Bueno, ahora está clarísimo, no hay ninguna duda. El Barcelona el caviar y el Madrid no sé si llega siquiera a la sardina.–¿Envidia algo de los deportistas?–Sí, hombre, la sensación de tener un éxito ante miles de personas debe de ser impresionante.–Pero no su dieta, ¿no?–Pues no. Antes por lo menos la cosa era más relajada, pero ahora... Eso de meterme a las once en la cama y comer lechuga no está hecho para mí.–¿Le gustan más los deportes en equipo o los individuales?–Me gustan los dos. El tenis, por ejemplo, me encanta, me parece un deporte apasionante y los deportes en equipo tienen un componente más heroico.–Por eso usted puede escribir solo o en equipo con su hermana, ¿escribir en equipo es heroico?–Con mi hermana es complicado porque ella es un personaje muy solitario para su trabajo, pero conseguimos hacer un buen «team» después de un tiempo para acoplarnos.–¿En qué se parecen un deportista y un escritor?–Sobre todo en la constancia. Porque evidentemente para escribir no hay que estar inspirado, como mucha gente pueda creer, sino que hay que escribir todos los días y cuantas más horas, mejor; y, lógicamente, lo mismo le pasa al deportista.–¿Y un publicitario, como era usted, se parece más o menos al deportista que un escritor?–El publicitario se parece más a un corredor de velocidad y el escritor, a uno de fondo.–Al protagonista de su novela parece que le causa la ruina la mala suerte, pero luego aparece un culpable del que vengarse. ¿En los partidos hay veces que la suerte es mucho menos definitiva que los árbitros?–Sí, eso está claro. Y la verdad es que el tema de los árbitros no está muy bien solucionado y se equivocan mucho.–Hay deportistas que darían su vida por una medalla olímpica, ¿qué daría usted por un Premio Planeta?–Uff, no sé si tanto... Tampoco creo que diera muchísimas cosas por conseguir un Planeta.–¿Para conseguirlo hace falta el mismo esfuerzo que para lograr un podio?–Creo que no porque al final puedes escribir un libro excelente, que supone un esfuerzo largo, pero tampoco tan largo, y para una medalla olímpica tienes que estar toda la vida trabajando.–¿Y la misma suerte o ésa, como en el fútbol, siempre depende del árbitro?–Pues quiero pensar que en el caso de los premios literarios no depende del árbitro, sino del talento de uno.