El líder del PSOE pide a los vascos que no den «amparo ni respiro» a los violentos

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BARACALDO- Jamás se olvida Zapatero en el País Vasco de la partitura del terrorismo. Treinta años de democracia y aquí la gente todavía se juega la vida por decir lo que piensa. ETA es el único problema que tiene esta tierra, y aunque Zapatero ha intentado, con errores y aciertos, explorar el camino de la paz, no lo ha conseguido. Hoy está aquí, en el Pabellón Luxua de Baracaldo ante 3.000 personas (otras 3.000 se quedaron sin entrada y muy enfadadas ante la falta de previsión de los organizadores) y habla de ETA para pedir el voto a los vascos «que saben que he empleado lo mejor de mi capacidad e ideales para ver el fin de la violencia en esta tierra». Pide el voto también para «ser más fuertes en la tarea de acabar definitivamente con la violencia y para que la demcoracia evite la barbarie y gane la libertad para Euskadi». Y pide, además, a toda la sociedad vasca que «no dé ningún amparo, ni respiro, ni legitimidad a los violentos, después de comprobar que sólo saben hablar el lenguaje de la muerte, el dolor y la bomba». Ahí lo deja, pero quiere hablar también de otro tipo de terrorismo, el machista. Ayer cuatro mujeres fueron asesinadas por sus parejas, y otra quedó gravemente herida. Desde que se contabiliza la sangría de esta lacra jamás hubo una jornada con cuatro muertas. Y el candidato del PSOE anuncia que su primera decisión si es investido nuevamente presidente será convocar con urgencia la Conferencia de Presidentes para lanzar un plan común de lucha contra la violencia machista. Quizá no sea mucho. Tampoco lo fue su primera ley de 2004, que fue la de Violencia de Género. Hoy advierte de que luchará sin cuartel y que no parará hasta acabar con esta lacra «y este horror del machismo criminal».