El otro gobierno de Cuba

Batista eliminó al último Gabinete democrático de Cuba. Fidel no lo repuso, pero aún resiste en Miami.

El otro gobierno de Cuba
El otro gobierno de Cuba

MADRID- Cuando se cumplen 50 años de castrismo, en Miami y desde hace mes y medio en España, un grupo de cubanos que han preservado las esencias democráticas anteriores a Fulgencio Batista y a la revolución exigen el reconocimiento internacional para el gobierno de Cuba en el exilio, que milagrosamente ha pervivido entre el marasmo de grupos y escisiones anticastristas muchas veces enfrentados entre sí.
El nuevo presidente constitucional, Rodolfo Nodal, proclamado hace un año en Tampa (Florida) ha globalizado el gobierno para sacarlo de Miami con el propósito de internacionalizar las aspiraciones de los «herederos» de la Constitución de 1940: aglutinar a los grupos de oposición interna y del exilio, y preparar la transición en Cuba.
«Hemos solicitado una reunión con el presidente del Gobierno español para exponer nuestros objetivos democráticos», explica a este diario Julio San Francisco, periodista y escritor cubano nombrado viceministro de Información en España. Junto con el destacado neurólogo José Manuel Román Murga, viceministro de Exteriores, San Francisco está al frente de la representación del gobierno en el exilio en España.
«La Constitución de 1940 –una de las más avanzadas de su época– sigue vigente, pues nunca ha sido modificada o sustituida legalmente», remarca San Francisco. El Gobierno del presidente Carlos Prío Socarrás fue derrocado en marzo de 1952 por Batista mediante un golpe militar a tres meses de unas elecciones que debían dar el triunfo al Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo), una escisión del que lideraba Socarrás. El gobierno Militar eliminó el Congreso y la Constitución del 40, liquidó la libertad de expresión, de reunión, de huelga y estableció la pena de muerte, entre otras restricciones.
El triunfo de la revolución, tras la huida de Batista en Fin de Año de 1958, que puso fin a siete años de dictadura, no implicó el regreso de la Constitución libremente elegida por los cubanos, sino la sustitución de una dictadura por otra bajo el yugo de Fidel Castro.
Aunque no desde el principio. Tomado el poder, la oposición formó un nuevo gobierno moderado con Manuel Urrutia como presidente. «Castro se había comprometido en el Manifiesto de la Sierra Maestra a ‘celebrar elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y entregarle el poder inmediatamente al candidato que resulte electo'», recuerda el viceministro de información. Fidel no sólo incumplió su promesa, sino que instituyó una tiranía familiar que cumple 50 años en 2009.
La precaria situación en Cuba, que ha llevado a Raúl Castro a reconocer que las estructuras estatales no funcionan y a pedir a los cubanos que se aprieten más el cinturón, augura «un colapso definitivo de la dictadura», según San Fransciso. «El gobierno en el exilio va a ser reconocido poco a poco por distintos países y será el encargado de negociar la transición», concluye.