El primer arpa angular mesopotámica vuelve a resonar en Irán

Cuenta una vieja leyenda sasánida que el gran rey Jorso Parviz era conocido tanto por sus furibundos ataques de ira como por el amor que profesaba por un caballo azabache llamado "Shabdiz". Era tal su pasión por aquel equino que había prometido aplastar la cabeza de quien le trajera algún día la funesta noticia de su muerte. Fue el poeta de la corte Barbad quien, "tañiendo el arpa como si un alguien hubiera muerto", sugirió la noticia al despiadado monarca y logró así salvar su cabeza. Más de 1.400 años después, el musicólogo iraní Ali Bagherinezhab ha reproducido con los mismos materiales y siguiendo representaciones sasánidas y elamitas, aquel arpa angular vertical, considerada una de las más antiguas del mundo. "Este arpa ha sido reconstruida siguiendo documentos e imágenes de los bajorrelieves de "Taghe Bostan", en la provincia de Kermanshah (al oeste de Irán), esculpidos en tiempos de los reyes sasánidas", explicó a Efe el investigador iraní. "Las cuerdas están hechas con pelos de cabra recubiertos con una serie de pigmentos naturales. Incluso hemos reproducido la caja de resonancia, hecha de cuero", añade. Musicólogos y expertos coinciden en que el arpa nació en las reuniones de cazadores prehistóricos, quienes felices y ociosos tras dar muerte a sus presas entretenían su tiempo jugueteando con las cuerdas de los arcos. Con el tiempo, sumaron nuevas cuerdas a la estructura de madera curvada en busca de sonidos diferentes, lo que dio origen a la denominada arpa arqueada, habitual en Sumeria (3.000 años antes de Cristo). "Más tarde se colocó una caja de resonancia al arco para intensificar su sonido. Esta caja se hacía de diferentes formas y con muy diversos materiales. Incluso se llegaron a utilizar cráneos", afirma el experto iraní. Fue la innovadora decisión de transformar la estructura de madera principal curva en un ángulo de noventa grados la que Bagherinezhab reclama para sus antepasados elamitas, que poblaron las llanuras de Irán entre 2400 y 539 antes de Cristo. "Hasta la fecha se creía que el arpa angular se inventó en Egipto, pero documentos estudiados recientemente atestiguan que ya se utilizaba en Persia muchos años antes", asegura Bagherinezhab. "Existe un sello de barro, conservado en el museo del Louvre, que fue hallado en la provincia de Juzistan, en el suroeste de Irán, que data de tiempo de los elamitas. En él aparece un grupo de músicos, entre ellos un arpista"con un arpa angular, detalla. El musicólogo alemán Curt Sanchs ya aseguraba en el siglo XIX que las primeras arpas angulares podrían haber sido construidas en Mesopotamia durante la cultura Sumeria. Entonces ya las había de dos clases, dependiendo de la posición de las cuerdas y la forma de ser sostenidas y tañidas: arpas horizontales -más antiguas- y arpas verticales. En Egipto, los documentos apuntan a que las arpas arqueadas eran verticales, como parece atestiguar un relieve de la tumba de Ramses II (1.200 años antes de Cristo). La primera representación de un arpa angular egipcia se encuentra en una tabla procedente de Heliópolis que se conserva en el museo de Alejandría y que permite datar el instrumento en el 500 antes de Cristo, época en la que en Irán acaba el reinado elamita. Sanchs y otros autores insinúan que el arpa egipcia estaba estrechamente relacionada con Sumeria y Elam, pero sin poder demostrar si Mesopotamia influyó en Egipto o fue el imperio del Nilo el que influyó en el arpa mesopotámica. "Había dos modelos de arpa en Irán hace 1.400 años. Estos modelos muestran ya las características de las arpas actuales", asegura Bagherinezhab. Tras el fin de la dinastía Sasánida y la llegada de los primeros árabes, el arpa entró en desuso en Persia, pese a que existen composiciones específicas para arpa escritas por famosos poetas persas como Rudaki, Hafez u Omar Hayam. "Los musulmanes arrestaron a miles de rameshgar (músicos de la corte del rey sasánida), muchos de los cuales procedían de la India, pero otros lograron emigrar a Europa dando origen a grupos gitanos", afirma el investigador iraní. Bagherinezhab, que ha inculcado la pasión por el arpa a su esposa y sus dos hijas, conjetura, asimismo, que el tercer lado del arpa fue también invención de sus antepasados. "Dicen que hace dos siglos, un alemán inventó el tercer lado pero en bajorrelieves e imágenes (persas) vemos que la última cuerda del arpa parece más gorda que el resto. Como una cuerda no puede ser más gruesa que las demás, creo que era una barra metálica o de madera", apostilla.