Estudiantes se da una alegría

MADRID- El MMT Estudiantes se frota las manos cada vez que recibe al Cajasol, que compareció para librar un duelo en el filo del descenso al que nunca cogió el pulso, del que desapareció en el segundo cuarto y que abandonó con una nueva derrota en territorio colegial. Los madrileños venía de visitar al líder y plantarle batalla durante treinta minutos antes de desmoronarse. La derrota en el Buesa Arena escoció, pero dejó una segunda lectura: el equipo de Luis Casimiro tiene recorrido suficiente como para no sufrir las apreturas que atraviesa. Sin embargo, la clausura de la primera vuelta en el Telefónica Arena, ante el Cajasol, colista de la Liga, era mucho más importante tanto para los locales como para los andaluces. Jugar por salir del pozo de la tabla es una necesidad, no un adorno tan lustroso como dejar buena imagen en casa del líder. El Estudiantes y el Cajasol dirimían algo más que un mero partido. Dirimían una encrucijada importante para su futuro inmediato. El Cajasol, con la desventaja de jugar a domicilio y la ventaja de tener a buenos conocedores de la familia colegial (Pedro Martínez, De Miguel y Miso). Los anfitriones, reforzados por otro viejo conocido, el base estadounidense Corey Brewer, uno de los artífices de la final ACB de la temporada 2003-04 ante el Barcelona. El orden y la consistencia de los tres cuartos en el Buesa Arena pa- recen haber superado el revés de la derrota ante el Tau. El Estudiantes, con Brewer al mando en el cinco inicial, fogueó en un inter- cambio de canastas que empezó a romperse al final del primer cuarto antes de sacar de la pista al equipo sevillano en un segundo corte inapelable (30-14). El estadounidense Nik Caner-Medley mantuvo la nave sevillana a flote como pudo durante la fase de tanteo del principio. Enseguida se quedó solo bajó el vendaval que Luis Casimiro desató a golpe de rotación. Carlos Suárez volvió a enseñar la mejor faceta del baloncesto que lleva dentro, la de alero alto capaz de hacer de todo al estilo de su antecesor, Carlos Jiménez, para prender la mecha, encendida con las incorporaciones de Jasen, Popovic e Iturbe. El MMT Estudiantes endosó un parcial de 24-4 que transmutó el 20-16 del minuto ocho en un 44-20 diez después y que dejó a los sevillanos en la lona. Al Cajasol, de todas formas, por difícil que fuera la situación y por amplia que fuese la distancia, aún tenía algo por lo que luchar: el «basket-average». Los andaluces, en cualquier caso, tampoco cumplieron esa misión secundaria y quedan un poco más hundidos. El MMT Estudiantes ya tiene tres equipos por detrás.