ETA atenta por segunda vez desde que comenzara la campaña electoral

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 ETA ha atentado por segunda vez desde que comenzara la campaña electoral, tras colocar esta madrugada una bomba en la sede del PSE en la localidad vizcaína de Derio. 

El pasado 23 de febrero, 24 horas después de que comenzara oficialmente la campaña para los comicios del próximo 9 de marzo, la banda terrorista colocó una bomba de entre tres y cuatro kilogramos en una ventana del repetidor del monte Arnotegi, a escasos kilómetros de Bilbao. Una llamada advirtió de que la bomba explotaría sobre las diez de la mañana, pero estalló dos horas más tarde a consecuencia de la intervención del citado robot.
El 8 de enero, un artefacto explosivo estalló a las 00.20 horas de esta noche en la puerta de los juzgados de la localidad guipuzcoana de Vergara, causando importantes daños materiales en la entrada del inmueble. El edificio había sido desalojado, por lo que no se registraron daños personales, aunque sí cuantiosos daños materiales en la fachada y en los comercios adyacentes, así como en varios coches estacionados en las inmediaciones.
Seis días antes, el 2 de enero, ETA reivindicó en un comunicado remitido al diario 'Gara' los atentados cometidos el 16 y el 24 de diciembre en las localidades vizcaínas de Sestao y Balmaseda.
El 24 de diciembre, a la hora en la que el Rey pedía en su tradicional discurso de Navidad unidad a los partidos políticos en la lucha contra el terrorismo, ETA colocó una bomba compuesta por 5 kilos de explosivo contra una de las dos casas del Pueblo que el PSE tiene en la localidad vizcaína de Balmaseda. Además de reventar la sede socialista, los efectos del atentado alcanzaron de lleno a numerosas viviendas.
El 16 de este mismo mes, ETA hizo explotar un artefacto de parecidas características contra el Juzgado de Paz de Sestao (Vizcaya), ocasionando cuantiosos daños materiales en las viviendas adyacentes de 31 familias de dicho municipio.

Dos Guardias Civiles asesinados 
Dos días antes, el 14 de diciembre, la banda terrorista amenazó a través de un comunicado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y reivindicó el asesinato de los agentes de la Guardia Civil Raúl Centeno, de 24 años, y Fernando Trapero, de 23. Ambos murieron tras ser tiroteados por tres etarras --dos hombres y una mujer-- en Capbreton (Francia) el 1 de diciembre. ETA perpetraba de esta forma el primer atentado con víctimas mortales desde que la banda oficializara el 5 de junio a través de un comunicado la ruptura del alto el fuego permanente.
Desde entonces, la banda terrorista ha cometido otros seis actos terroristas. El último con heridos tuvo lugar el pasado 9 de octubre en Bilbao, cuando ETA colocó una bomba lapa en el automóvil que conducía el escolta Gabriel Ginés Colás, de 36 años y natural de Zaragoza, que sufrió quemaduras de segundo y tercer grado. Previamente, el 24 de agosto pasado, la banda terrorista perpetró un atentado con furgoneta-bomba contra un cuartel de la Guardia Civil en Durango (Vizcaya), en el que dos agentes resultaron heridos leves.
El 30 de diciembre de 2006, ETA rompía 'de facto' la tregua al matar a los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio tras hacer estallar una bomba en el aeropuerto madrileño de Barajas.

Ruptura de la tregua 
Tras el comunicado de ruptura del alto el fuego permanente, el 25 de julio ETA colocó dos pequeños artefactos en las inmediaciones del recorrido que ese día hacía el Tour de Francia por Navarra sin causar heridos ni daños materiales. El 24 de agosto, la banda terrorista atentó con una furgoneta-bomba cargada con entre 80 y 100 kilos de explosivo contra el Cuartel de la Guardia Civil en Durango, ocasionando heridas leves a dos agentes del Instituto Armado e importantes daños materiales.
Dos días después, el 26 de agosto, una furgoneta apareció destrozada en Castellón fruto de una explosión. Este vehículo pertenecía a un matrimonio de Orio (Guipúzcoa) que junto con su hijo fueron secuestrados en las Landas. El 2 de septiembre, un artefacto de escasa potencia explotó a la altura de Fuenmayor, en La Rioja, en la AP-68.
El 9 de septiembre, ETA informó en una llamada al diario 'Gara' de la colocación de un artefacto explosivo de 61 kilos en la sede de la delegación de Defensa de Logroño, aunque finalmente no explotó por un fallo del cordón detonante.
En la madrugada del 26 de septiembre, la banda terrorista hizo explotar un artefacto de escasa potencia frente a la comisaría de la Ertzaintza de la localidad guipuzcoana de Zarautz, que no provocó daños personales aunque sí importantes desperfectos.
Días después, el 9 de octubre, ETA colocó una bomba lapa en el automóvil que conducía Gabriel Ginés Colás, de 36 años y natural de Zaragoza. El escolta, que sufrió quemaduras de segundo y tercer grado, protegía al concejal del PSE de Galdácano Juan Carlos Domingo, quien se encontraba de viaje. El coche de Ginés estalló alrededor de las 13:30 horas en el barrio de La Peña (Bilbao).
La onda expansiva causó heridas leves a otras tres personas que fueron atendidas en el lugar del atentado por los servicios sanitarios y que presentaban lesiones localizadas en los oídos. La explosión, que calcinó el coche del escolta, alcanzó también a otros vehículos y contenedores cercanos.
El último atentado tuvo lugar el 11 de noviembre, cuando la Ertzaintza desactivó dos bombas de cinco y tres kilos de cloratita colocadas por ETA en el exterior del edificio de los juzgados de Gexto (Vizcaya). Los terroristas avisaron previamente de la colocación de la primera, pero no así de la segunda, ubicada en una papelera cercana a los juzgados. Un día después, un artificiero de la policía autónoma vasca sufrió la amputación de cuatro dedos de la mano izquierda cuando manipulaba dicho artefacto.