Hamas provoca otra vez a Israel

Terroristas islamistas matan a un soldado israelí en un atentado en el cruce fronterizo de Kisufim y Tel Aviv responde con un ataque aéreo contra Gaza. Rebrote de la crisis tras la frágil tregua

La debilidad del alto el fuego que Israel y Hamas mantienen desde el pasado 18 de enero en la franja de Gaza se hizo patente ayer tras la reanudación de los enfrentamientos. A primera hora de la mañana un soldado israelí murió y otros tres resultaron heridos como consecuencia de la explosión de una bomba colocada por terroristas islamistas cerca de la frontera con la franja.
El artefacto explosivo, activado por control remoto, estalló al paso de un tanque israelí que patrullaba al norte del cruce fronterizo de Kisufim. Rápidamente, el Ejército hebreo respondió con fuego de artillería contra una vivienda al este de la localidad de Deir el Balaj, donde murió un granjero palestino. Como represalia al ataque perpetrado en suelo israelí, Tel Aviv ordenó cerrar todos los pasos y cruces comerciales con la franja hasta nuevo aviso. Horas más tarde, la aviación israelí reanudó los ataques en el sur de la franja, donde un miliciano de Yan Yunis, que circulaba en motocicleta, resultó gravemente herido como consecuencia de un bombardeo. Aunque ninguna facción armada ha reivindicado la autoría del ataque, la radio del Ejército israelí informó de que los ejecutores pertenecían a Hamas.
Los violentos incidentes aceleraron la convocatoria de una reunión de urgencia del Gabinete de Seguridad por parte del primer ministro, Ehud Olmert, para estudiar la respuesta al ataque. La titular de Exteriores, Tzipi Livni, urgió a Olmert a emprender una acción militar inmediata. «No me importa quién lo hizo, Israel debe responder», aseveró Livni, al tiempo que matizó que «se trata de actuar y no sólo de hablar». También el ministro de Defensa, Ehud Barak, respaldó la propuesta de Livni y advirtió de que la explosión cerca del cruce de Kisufim fue «un incidente grave que no podemos aceptar, por lo que vamos a responder». «Pese a los beneficios que obtuvimos con la operación de Gaza, debíamos prepararnos para lo que viniera», agregó Barak, mientras recordaba que el Gobierno israelí respondería «duramente a cualquier violación de la tregua».
Mientras, los dirigentes políticos israelíes, en plena campaña electoral de los comicios generales de dentro de dos semanas, no pierden la ocasión para exigir una reacción al ataque de ayer, en el Cairo se aceleran los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una tregua duradera en la franja. Javier Solana regresó ayer a El Cairo y hoy el nuevo enviado de EE UU para Oriente Medio, George Mitchell, se reunirá con Mubarak.