Literatura

Martin Amis: «Hay que agradecer a ETA que matara a Carrero»

Martin Amis despide el hay festival con polémica

Martin Amis deambula por los salones del hotel con un cigarrillo en la mano y una cerveza. Ha llegado a última hora de la tarde y avanza solo entre los invitados de una boda con la chaqueta en el brazo y la camisa arrugada. Nadie repara en él. Se acomoda en un asiento y observa. Su presencia pasa desapercibida. A su alrededor, varias parejas apuran la penúltima copa de la barra libre y un grupo de niñas vestidas de Comunión juegan alborotadas entre gritos.

 

Antes de atender a la Prensa, apura un pitillo en la terraza y pide a un limpiabotas que le repase los zapatos. Su expresión es amable, sus gestos lentos. A Martin Amis hay que buscarlo en la mirada. Ahí es donde se le encuentra. Todo lo demás es apariencia. «Lo único que sé decir en español es que "no sé nada"y "no sé hablar en español"», comenta. En realidad, también sabe decir «descafeinado, por favor» y «gracias».

 

La semana pasada terminó su próxima novela: «The Pregnant Widow» («La viuda embarazada»). «Está centrada en los 70, en Italia, en un castillo. Es un grupo de norteamericanos y británicos en medio de la revolución sexual. Tiene que ver con el feminismo y los hombres. La empecé hace seis años. Comenzó siendo biográfica, pero no me salió así. Sólo Saul Bellow ha escrito con auténtica resonancia sobre cosas reales. Es curioso, cuando pones la vida real en una novela está muerta. Hay que darle unos patrones de novela, porque la vida real no es una ficción. Las novelas más realistas tienen un componente de ficción».

Mujer con tacónEl novelista, que ayer centró toda la atención del Hay Festival Alhambra, recoge la taza de café que le han traído y pide, por favor, que las periodistas le enseñen sus zapatos: «La relación entre la vida y la literatura –explica luego– es como el tacón de una mujer. Es el punto de unión. El pie en ese zapato tan estilizado no es real. La vida real es el pie, no el zapato».

Martin Amis confiesa en clave de humor las dificultades literarias que le ha planteado su recién terminado proyecto: «No hay otra actividad humana tan indescriptible como el sexo. Casi nadie escribe bien sobre el sexo, sobre el sexo fallido, sí. Y todos lo entienden. Quizá es la parte vulnerable que todos comprenden. Existe una razón. Los escritores aspiran a universalizar y, en cambio, el sexo desuniversaliza, entra en algo concreto». Después, con un tono irónico, afirma: «Todo el mundo sabe lo que significa la viagra. Tengo un amigo de treinta años que toma viagra. ¿Para qué?, le pregunto, si eres joven. Pero él me responde que también quiere tener una buena polla. El fiasco es calificar la naturaleza masculina. Por desgracia, la nueva generación resulta que no suele tener fiascos y piensa que tiene una gran polla. ¿Es ése el tipo de hombres que tenemos hoy en día?».

Relaciones con menoresMartin Amis desgranó a continuación una anécdota: «Cuatro o cinco novelas de Nabokov van sobre tener relaciones con niñas de 13 años. Cuando yo me encontré con Roman Polanski, que había huido de EEUU por un juicio por relación así, me confesó que el juez iba a ser duro porque también le gustaría tener relaciones con niñas. Todo el mundo quiere, me dijo. Yo le respondí que no todo el mundo quiere; yo, por ejemplo, no».

En su conversación asoman los nombres que lo obsesionan: Henry James, Saul Bellow, Franz Kafka. Y los temas que dan andamiaje a su obra, como la biografía y los diarios. «El periodismo es como escribir con la mano izquierda. Es mucho más fácil que la ficción. Con la novela escribes con todo el cuerpo. En un periódico escribes sobre lo que te mandan y lo desarrollas». Amis puntualiza con un ejemplo elegido ¿al azar? sobre el papel del periodismo y la novela: «Escribí sobre la Familia Real británica varias veces como periodista y más tarde pensé, en otro artículo, que para qué deshacernos de ellos. Eso nos va a traer más problemas. Pero, después, al escribir ficción, reflexioné mucho más y me di cuenta de que sí, había que deshacerse de ellos. Los dos príncipes británicos quieren ser como una familia normal. Supongo que en España pasa igual. Los Reyes aquí son gente normal». Amis realiza, entonces, un apunte sobre Doña Letizia: «La Familia Real necesita integrarse en la sociedad... No hay muchas cosas que agradecer a ETA, pero sí que matara al que iba a reemplazar a Franco [en alusión a Carrero Blanco]. Pero, insisto, nada se le puede deber a esa banda terrorista».

Un fraudeAmis rechaza los clichés. Su oposición a las ideas comunes y las opiniones establecidas han suscitado polémica. Sus declaraciones sobre el Islam son uno de los puntos más conflictivos de su carrera: «El multiculturalismo es un fraude, la sociedad multiracial es una idea más encantadora. Hoy la gente pide que no se interfiera en la identidad cultural de un pueblo. ¿Pero qué pasa con las mujeres? Son la otra mitad, no son minoría. El Corán refleja que la mujer es un ser inferior. ¿Quién piensa que la ablación es soportable? Para mí no sólo es una violencia contra las mujeres. En Irán se casa a niñas de nueve años. No estaría en contra si el novio fuera un niño de nueve años. Pero se las casa con una persona muy mayor».

 

Después insistió en la diferencia que existe entre el cristianismo y el Islam: «Mahoma, uno de los personajes más importantes de la humanidad, es diferente al Cristianismo, porque fue a la vez Cristo y César. Un guerrero, un luchador, un rey. Pretendía anexionarse países y crear imperios. El Islam es una religión completamente diferente».Lady Di, carne de novelaEl escritor Julián Ríos presentó ayer en el Hay Festival Alhambra su nueva propuesta literaria: «Puente de alma» (Galaxia Gutenberg). En este libro aborda la figura de Lady Di con una óptica alejada del papel cuché. «Me atrae la figura de la Princesa Diana porque es un mito moderno y muy reciente. En general, un mito requiere tiempo. Con ella no ha sido así». A través de los personajes, Ríos ofrece una perspectiva poliédrica de un accidente y de un nombre propio: «Es un mito diferente a Marilyn Monroe, porque tiene más lados: el compasivo, por su implicación. Es también una Teresa de Calcuta con tacón alto; su condición social cambia y desacraliza la Familia Real británica y, también, porque nadie se pone de acuerdo sobre ella: para unos era encantadora y para otros era una manipuladora».