Hermano Lobo

Hermano Lobo
Hermano Lobo

Director: Gavin Hood. Intérpretes: Hugh Jackman, Liev Schreiber y Danny Huston. Guión: David Benioff y Skip Woods. Australia/USA/Canadá, 2008. Duración: 103 minutos. Fantasía/Ciencia ficción. La fórmula de Hollywood sigue funcionando, los seriales crecen. Con forma de precuela en el caso del penúltimo «X-Men», un prólogo bastante personalizado: llena Lobezno, sus patillas y esas garras más duras que una piedra (en realidad, el indiscutible hombre de moda, Hugh Jackman, que ahora también produce el filme) la película toda realizada por Gavin Hood («Tsotsi», «Expediente Anwar»...), quien dirige la orquesta sin excesivas alharacas. Sólo era preciso solucionar un par de asuntos para que los números cuadrasen; engalanar la presencia, imponente, por otra parte, del actor con un combinado explosivo de abundantes y solventes efectos especiales. En cuanto a la historia, aunque no precisamente a prueba de balas, sí resulta apañada. Los desgraciados orígenes de Lobezno, a quien vemos de púber, enclenque y enfermizo, las razones (que tampoco quedan muy claras) por las que se convirtió en mutante, y la compleja relación que mantiene con su hermano, el violento Victor Creed (un convincente Liev Schreiber), vertebran esta cinta que descansa lo justo para tomar de nuevo aire y que protagoniza un pletórico Jackman en buena forma, y no me refiero únicamente al físico. Universo Marvel, pues, a toda pastilla, una miríada de extraordinarios personajes, como los que aglutina el Equipo X, invencible célula militar clandestina liderada por un tipo ambiguo que responde por William Stry- ker (Danny Huston) e, incluso, un trágico idilio de insospechadas repercusiones: el que mantiene Lobezno con Kayla Silverfox, el licántropo y la luna. Pero hay más: experimentos secretos, crueles, un monstruo de feria sin boca, las escenas de desnudo de Lobezno, y una raza, la de los mutantes, que ya vislumbra cuánto daño pueden hacerle en un futuro los humanos. La trilogía da fe. A pesar de que el filme, mutilado y todavía sin acabar, circula por la red desde hace un tiempo, el primer (y respetuoso en tanto las fuentes originales) título de esta presumo nueva y larga factoría de Lobezno posee casi todos los ingredientes para darle un mordisco en condiciones a la taquilla. Si «Fuga de cerebros» no lo remedia, claro.