La extrema derecha finlandesa logra representación en la Eurocámara

Los votantes de Finlandia castigaron en las elecciones europeas celebradas hoy a los tres grandes partidos del país (centrista, conservador y socialdemócrata) y premiaron a las fuerzas minoritarias, especialmente a la ultraderecha.
Con el 99,7 por ciento de votos escrutados, el partido vencedor fue el conservador Kokoomus, que con el 23,2 por ciento de los votos y 3 escaños se convierte en la mayor fuerza política de Finlandia, desbancando al Partido de Centro del primer ministro, Matti Vanhanen.
Sin embargo, el auténtico ganador de estas elecciones fue el partido ultraderechista Verdaderos Finlandeses, gracias a su carismático líder, Timo Soini.
La formación ultraconservadora consiguió el 9,8 por ciento de los votos -un 9,2 por ciento más que en las europeas de 2004- y un escaño.
Soini, que fue el candidato más votado de toda Finlandia, podría no obstante renunciar a ser eurodiputado y ceder finalmente su escaño al número dos de su partido.
Por su parte, los conservadores liderados por el ministro de Finanzas, Jyrki Katainen, retrocedieron un 0,5 por ciento respecto a las elecciones europeas de 2004, suficiente para perder un escaño en el Parlamento de Estrasburgo.
Y los centristas, hasta ahora la mayor fuerza política de Finlandia, perdieron 4,3 puntos y consiguieron el 19,1 por ciento y tres escaños, uno menos que en las anteriores europeas.
También bajó el Partido Socialdemócrata, que recibió el 17,5 por ciento de los votos, 3,6 puntos menos que en 2004, por lo que perdió un escaño, quedándose con dos eurodiputados.
Los democristianos sin embargo se beneficiaron del avance del partido ultraconservador, con el que acudían en coalición a estos comicios, y aunque recibieron el 4,2 por ciento por ciento de los votos, el trasvase de sufragios de sus aliados electorales les permitió conseguir un escaño.
Los Verdes, con dos eurodiputados, y el partido liberal sueco-finlandés, con uno, fueron las otras fuerzas que consiguieron acceder al Parlamento Europeo.
La participación final fue del 40,3 por ciento, un 1,1 por ciento menos que en los comicios europeos de 2004.