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La familia del dictador atómico: los hijos de Kim Jong Il

La familia del dictador atómico:  los hijos de Kim Jong Il
La familia del dictador atómico: los hijos de Kim Jong Il

Nadie está seguro de dónde, ni cuándo, nació Kim Jong Il. Tampoco se sabe cuántos hijos tiene, ni qué se cuece detrás de sus enormes gafas oscuras. La vida de palacio en Corea del Norte es un brumoso misterio, que obliga a construir desde el extranjero la biografía de los protagonistas. «¿Sigue realmente vivo el dictador? ¿O quizá es un doble ese sujeto con alzas y flequillo de científico loco que se deja ver en público de ciento en viento?». Un ensayo publicado por un experto japonés hace un par de años insiste en lo segundo, anotando que Kim Jong Il murió en 2003. El autor cuenta con tantas pruebas concluyentes como quienes afirman que el tirano está completamente «chalado», que es un alcohólico empedernido o un obseso sexual adicto a la pornografía. Es decir: con ninguna. Preparando la sucesión Aislado del resto del mundo, el «reino ermitaño» ha lanzado en las últimas semanas uno de los desafíos internacionales más duros de la década. Sus amenazas de guerra, así como sus ensayos atómicos y balísticos van camino de conseguir algo inaudito: poner de acuerdo a los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. «Para volver a ver algo así tendremos que esperar a una invasión extraterrestre», bromeaba un diplomático de la UE. Sobre las motivaciones de Kim Jong Il para lanzar este pulso a la comunidad internacional, se ha dicho que, a sus 67 años y con una salud delicada, el «Querido Líder» (como hace que le llamen sus súbditos) podría haber dado un puñetazo en la mesa para reivindicar su autoridad y preparar la sucesión de este estrafalario comunismo hereditario, al igual que hizo su padre. «En Washington se dice que Kim Jong Il está muy enfermo, pero él está intentando demostrar que sigue al mando. Este año ha hecho más apariciones públicas que en los anteriores y sí parece que está empezando a crear las condiciones para que le suceda su tercer hijo, Kim Jong-Un», explicó a LA RAZÓN el autor de «Corea del Norte. Otro país», uno de los ensayos de referencia sobre la llamada «península paranoica». Pero, ¿quiénes son los herederos naturales de Kim Jong Il? Prepárense para una ensalada de «Kim Jong»: el primogénito responde al nombre de Kim Jong-Nam, el mediano se llama Kim Jong-Chul y el pequeño Kim Jong-Un. El mayor, único hijo de la primera de las cuatro esposas semi-oficiales que ha tenido el dictador, cumplió en mayo 38 años y hace ya mucho tiempo que circula fuera de la órbita del poder. No siempre fue así: parecía destinado a suceder a su padre y convertirse en el príncipe de la dinastía, e incluso se le integró dentro de importantes organismos de Gobierno. Su pasión por la tecnología y la informática motivaron, incluso, algunas decisiones importantes del régimen. Una traición Todo acabó el 1 de mayo de 2001. Aunque según dicen llevaba meses sacando de quicio al «Querido Líder» por sus continuos viajes de placer al extranjero, su carrera se hundió ese día, cuando fue descubierto en el aeropuerto de Tokio con dos mujeres y un niño de cuatro años, utilizando un nombre latino y un pasaporte falso de la República Dominicana. En los interrogatorios realizados por la Policía japonesa se acabó poniendo ñoño y confesó que viajaba a Japón para visitar Disneyland, lo que cayó como una losa en los pasillos de la Monarquía Roja. Desde entonces, Kim Jong-Nam ha mantenido un perfil muy bajo, pasando largas estancias en el extranjero y alejándose progresivamente de su país. El rechazo de su padre le unió más y más a su madre, Sung Hae Rim, exiliada en Moscú y a quien visitó con frecuencia durante sus últimos años de vida. La bella Sung fue la actriz de moda en la boyante Corea del Norte de los años 60 y 70. Sin que nunca se le reconociese el estatus de Primera Dama y harta de las infidelidades de Kim Jong-Il, abandonó a su marido y huyó a Rusia, donde acabó hundida en depresiones interminables y constantes problemas de salud. Tras haber enterrado a su madre y quedar definitivamente fuera de los circuitos del poder, Kim Jong-Nam se deja ver cada vez con más frecuencia por los casinos de Macao y los centros comerciales de Pekín. Hace pocos días, quizá dolido por las revelaciones que hizo la Prensa sobre su hermano, se atrevió a hablar ante las cámaras de una televisión japonesa. Luciendo una visera de «Emporio Armani», con muchos kilos de más y sin guardaespaldas, admitió que el sucesor, el tercero de la dinastía Kim, podría ser el más pequeño de la familia. Después, con visible resentimiento, aseguró que a él «no le interesa nada la política» y que su padre «es quien tiene que tomar la decisión». «Y yo la respetaré», concluyó. Sobre el mediano de la saga, de 27 años, se ha dicho poco pero suficiente. «Es un hombre con el corazón de una mujer y a su padre no le gusta», despachó el que durante casi 20 años fuera cocinero personal de la estirpe, Kenji Fujimoto. Según este chef japonés, que huyó de Corea del Norte temiendo por su vida tras ser descubierto con un pasaporte falso, Kim Jong-Chul no ha sido visto nunca con buenos ojos y por eso se le ha mantenido siempre en el anonimato. «Es como una pequeña niña y su padre no soporta su carácter», insistió el cocinero. Sólo una foto La alternativa del tercer retoño del dictador norcoreano, Kim Jong-Un, ha ganado posiciones en las últimas semanas. El espionaje surcoreano insiste, incluso, en que la decisión está ya tomada y que se hará pública en breve. Su rostro es tan anónimo como el de su hermano y la única foto disponible la hizo el chef Fujimoto, quien desde hace tiempo está convencido de que siempre fue el ojo derecho de Kim Jong-Il. «Se parece mucho a su padre. Tiene unas soberbias habilidades físicas, es un gran bebedor y nunca admite la derrota», dejó escrito el cocinero, asegurando que el pequeño luce un «temperamento fuerte», que es capaz de dar órdenes y que, en definitiva, es mucho más fuerte anímicamente que sus dos hermanos. Muchos expertos surcoreanos ponen en duda el peso de la candidatura de este joven de 25 años, recordando que la coreana es una de las culturas más jerarquizadas del mundo y la edad un elemento importantísimo a la hora de determinar el estatus. Tanto es así, que la norma se cumple incluso entre hermanos gemelos: el que primero asoma la cabeza, aunque sea cuestión de segundos, tiene mayor estatus que el segundo durante toda su vida. En cualquier caso, los servicios secretos insisten en que en las escuelas del reino ermitaño han empezado a enseñarles a los niños canciones que glorifican las cualidades del joven «príncipe»: su facilidad para esquiar y sus habilidades con los idiomas. La biografía oficiosa dice que Kim Jong-Un fue educado en Suiza, bajo un nombre falso, y que comparte varias aficiones con su padre, como la hípica, el baloncesto y el cine de acción. Y es cierto que de entre todas las mujeres que ha tenido el dictador, su difunta madre, Ko Young Hui, es la única que entrado en la mitología oficial del régimen, bajo el apelativo de «Gran Madre».