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«La familia que esté en crisis verá que merece la pena luchar»

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Madrid- Salió ayer por la mañana desde Oviedo rumbo a Madrid, cargado con sacos de dormir para él, su mujer y sus nueve hijos. Llegó a la capital para asistir junto a los suyos a la fiesta de la familia que se celebra hoy en la plaza de Colón, pero no descargó su equipaje en ningún hotel, albergue u hostal de la ciudad. Francisco y su esposa Clara llamaron a la puerta de una de las numerosas casas de madrileños que han ofrecido alojamiento gratuito a los peregrinos. «Se me ensancha el corazón al ver que hay tanta gente que piensa como nosotros, que vive los mismos valores que yo he querido inculcar a mis hijos y que han realizado este derroche de hospitalidad para acogernos», afirma Francisco.

Su caso no es una excepción. Cientos de madrileños han puesto sus camas, sus sillones... sus casas enteras, al servicio de los peregrinos –la mayoría, familias numerosas–. Conchita es una de esas madrileñas que se han solidarizado «con las familias que no pueden gastarse tanto dinero como cuesta un hotel pero que no querían perderse la celebración». «Es precioso abrirnos las puertas entre las familias cristianas –dice Conchita–, y sobre todo en estas fechas que traen tanto gasto. Nadie salvo la Iglesia podía apuntarse a ir contra el consumismo y demostrar que el modelo de la familia cristiana es bueno para la sociedad; que todos, hasta quienes no creen en Cristo, saldrán ganando con los valores que aportamos».

Esos valores de los que habla Conchita son los que Francisco y Clara piensan que van a llevarse sus hijos de esta experiencia. «Nuestros hijos ven que hemos viajado a Madrid, que vamos a dormir en sacos en el salón de una casa que nos acoge y que vamos a asistir a esta fiesta. Hasta los más pequeños se dan cuenta de que esto lo hacemos por la familia», afirma Francisco. Y añade: «En Colón vamos a demostrar que no estamos en extinción, que merece la pena apostar por la familia. Las familias que estén en crisis verán que merece la pena luchar para salvar los problemas. Mi familia es el mayor regalo que he recibido».

«Me encanta dar testimonio»
Conchita es una de las numerosas madrileñas que han abierto las puertas de sus casas para acoger a los peregrinos llegados a Madrid. Lo ha hecho, según cuenta, «encantada y con todo el cariño del mundo» porque «quiero que quienes lleguen a mi casa puedan descansar y sentirse a gusto». Para eso ha realizado todo un despliegue de hospitalidad en su casa: camas, colchonetas en el suelo, cunas... todo lo necesario para que hasta 12 peregrinos puedan pasar la noche en Madrid. «Me encanta poder dar testimonio de familia cristiana y solidarizarme con la gente de bien. Tengo la necesidad de testimoniar que es falso que la familia cristiana sea arcaica, porque es la mejor forma de garantizar el futuro de la sociedad, y que los ataques que sufren los valores familiares se sostienen en mentiras», afirma Conchita.