La llamada de Rajoy y el guiño para dirigir el Partido Popular en Cataluña

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Madrid- En el PSOE se han quedado de una pieza. En el PP también. En efecto, eran motivos personales. Rodrigo Rato no volverá a la política, cuando menos en esta próxima estación profesional porque, como dicen sus más allegados, «con el vice nunca se sabe».

En los mentideros políticos, el fichaje de Rato por Lazard ha supuesto toda una sorpresa, «ni grata ni no grata, sencillamente inesperada», como aseguraba ayer uno de los empresarios de postín que se acercaron a escuchar las recomendaciones económicas de Mariano Rajoy en la conferencia anual organizada por The Economist.

En el séquito que acompañaba al líder de la oposición se respiraba también un cierto aire de incredulidad: «Habrá que darle la enhorabuena al banco por la contratación de un crack» decían esperando rápidamente la pregunta de marras: ¿Y a Rato, no le decís nada?. «A Rato -replicaban- habrá que preguntarle si no prefería la presidencia del partido en Cataluña».

Aunque pueda parecer un comentario malintencionado, la verdad es que hasta hace muy pocos días el nombre del ex director gerente del FMI ha estado rondando como apuesta de Rajoy para reforzar las opciones del PP en «territorio comanche». El líder popular no quiere enviar a Daniel Sirera a la quema en Cataluña y pensaba que Rato podría aceptar la oferta como un último desafío para subirse en marcha al tren de la política que abandonó hace tres años y medio.

En lo más recóndito de la planificación electoral, Rajoy siempre ha contado con su más célebre correligionario pero lo ha hecho a su manera y eso no era precisamente lo que esperaba Rato. El hombre del milagro económico ha encajado el guiño catalán como una falta absoluta de aprecio, trasladando rápidamento su negativa a Rajoy por los cauces pertinentes.

Rato ha sufrido en sus carnes la dureza de la gran verdad que equipara la distancia al olvido, recordando que a lo largo de todo su periplo en el Fondo Monetario Internacional, Rajoy sólo le llamó a Washington en una ocasión.

El vicepresidente económico ha caído al fin en la cuenta de que lo pasado, pasado está y a partir de ahora sólo cabe pasar página y poner en valor toda la experiencia aquilatada durante once largos años como referente económico en España y en el mundo mundial.

Rato hubiera preferido aguardar hasta febrero para comunicar oficialmente su decisión,pero como le ocurrió a Beckham cuando abandonó el Real Madrid para jugar en los Ángeles Galaxy, los nuevos empleadores también querían capitalizar a tiempo el fichaje: «Lazard me ha hecho una oferta que no podía rechazar», repetía ayer a todos los que estresaban su teléfono móvil para comprobar de primera mano la inesperada noticia. Rato ha recibido esta vez más llamadas que nunca, incluyendo también otra, quizá la última, de Mariano Rajoy.