La reconversión de un basurero

El proyecto distinguido por Holcim, la segunda mayor productora de cemento del mundo, se levantará en Maribor, cerca de la frontera con Austria.

Una imagen del proyecto concebido por el estudio de Belinda Tato
Una imagen del proyecto concebido por el estudio de Belinda Tato

Para Fernando Navarro, arquitecto miembro del Sustainable Futures Committee del Royal Institute of British Architects, entre otras destacadas instituciones a las que pertenece, tres factores marcan la manera de pensar en el siglo XXI: el incremento de la población, el cambio climático y el hecho de que el hombre se haya marchado a vivir a la ciudad, «conceptos que ha de incorporar la profesión y que van haciendo que la manera de pensar se transforme. En la medida en que los edificios vuelvan a adaptarse a los ciclos de la naturaleza, la arquitectura será sostenible», señala este profesional asturiano. Por las generaciones futurasLa definición de sostenibilidad que se aplica hoy es la de Bruntland, la ex ministra noruega que fue presidenta de una comisión de la ONU y que decía: «El desarrollo sostenible es aquel que permite satisfacer las necesidades de los seres humanos sin comprometer la posibilidad de que las generaciones futuras puedan resolver sus propias necesidades». Holcim, la segunda mayor productora de cemento del mundo, creó en 2001 la fundación que lleva su nombre para la construcción sostenible, que entrega cada tres años sus premios, los más importantes para aquellas construcciones que aplican los principios de sostenibilidad en todo el mundo. Se convoca uno en cada continente en las categorías de oro, plata y bronce y se seleccionan 15 proyectos en todo el planeta, tres por continente. En Europa, el segundo premio, que se dio a conocer en noviembre de 2008, fue para el estudio de Belinda Tato Ecosistemaurbano, cuyo proyecto tiene como objetivo la rehabilitación de un basurero en la localidad eslovena de Maribor (situada junto al río Drava, cerca de la frontera con Austria) «para convertirlo en uno de los lugares con mayor atractivo de la ciudad, un lugar ideal para pasear o hacer deporte», comenta Navarro. La transformación del vertedero en un área urbana de recreo será por un periodo limitado de 25 años (el tiempo necesario para que el firme se asiente). El proyecto incluye una topografía artificial de montículos y valles ajardinados sobre los que se puede construir y permite edificar zonas residenciales, deportivas, culturales y recreativas, con el aliciente de que todo lo que se levante tendrá caracter temporal y puede ser desmontado y recolocado.