Matías Tejela oreja de verdad

Momento de la espectacular cogida que sufrió Antonio Ferrera ayer en el primer toro de la tarde
Momento de la espectacular cogida que sufrió Antonio Ferrera ayer en el primer toro de la tarde

- LAS VENTAS (MADRID). 9ª de la Feria de San Isidro. Astados de Toros de Cortés, de desigual presentación y descastados en general. El cuarto fue sustituído por uno de Fernando Peña, bueno. Lleno.- Antonio Ferrera, de marino y oro, estocada (palmas al retirarse a la enfermería).- Matías Tejela, de cielo y plata, estocada caída (silencio); pinchazo, estocada caída (oreja); dos pinchazos, estocada, aviso (palmas). - Luis Bolívar, de marino y oro, estocada atravesada, aviso, dos descabellos (ovación); dos pinchazos, media, aviso (silencio).- Parte médico de Antonio Ferrera, cornada en el tercio medio del muslo derecho de 15 centímetros que provoca destrozos en el vasto interno. Pronóstico menos grave.

Decíamos de la corrida anterior que se habían concedido alguna oreja con ligereza. Ayer, quizá en compensación, la presidencia tardó en satisfacer la mayoritaria petición a favor de Matías Tejela. Su labor tuvo sabor torero, incluido el valor. Hay que tenerlo para llevar al toro, a un palmo de distancia de la tela, donde ven los muslos. Este torero, que andaba un poco a la deriva, ha sabido sobreponerse. Voluntad y valentíaEstas recuperaciones son dignas de aplauso. Ferrera, también vino a jugársela y perdió, mejor ganó. Una cornada cuando se está arrimando es un triunfo. Bolívar puso voluntad y valentía; le faltó cruzarse.Antonio Ferrera banderilleó muy clásico al primero, en pares al cuarteo y, el último, hacia fuera. Valiente en los pases diestros iniciales a un toro andarín que lo medía mucho. En la segunda serie ocurrió: lo vio y le metió el pitón. Prosiguió valiente.Tejela se encontró con un toro, su primero, descastado y andarín. La faena, aunque sosa, tuvo aplomo y buen son. Los primeros derechazos, largos y templados, aunque sin vibración. Las tres tandas zurdas, meritorias; la res se le venía andando y de «caza». El madrileño, con aguante y dando el toque al engaño, para llamar la atención del animal, sutil y a tiempo.Con el sobrero cuarto, de Peña, bueno aunque sin humillar mucho, cuajó una excelente actuación. Se «arrebujó»desde los primeros pases, todos con nervio torero. Si los derechazos transmitieron, los naturales que siguieron, templanza y emoción artística. Sin acelerarse, prosiguió en el mismo son en las siguientes serie, en las que el animal echaba la cara arriba al final. Ayudados y bernadinas finales adornaron una bonita faena.El sexto, suavón y flojo, embestía asaltos. Matías Tejela no tardó en citar con la izquierda, aunque lo naturales no tuvieron vibración, a causa de la res. Más pases naturales y diestros, en la misma tónica. Faena larga en la que el torero demostró que está en la buena senda: la de las figuras del toreo.Bolívar inició su faena al tercero en el centro con un pase cambiado. Los cuatro primeros derechazos, en los que el toro repitió con ímpetu, muy reunidos y vibrantes. El animal desaceleró en los siguientes y el diestro optó por citarlo en línea, con del fin no forzarlo. Medida eficaz desde el punto de vista técnico, pero lo contrario en cuanto al lucimiento porque todo perdió emoción e interés.Un paso adelanteCitó largo al quinto, desde el centro, con el engaño, en la diestra, bien adelantado y redondo remate. La gente respondió: esperaba un triunfo. Pero los siguientes muletazos bajaron, también el toro. El colombiano no entendió que debía par un paso adelante al final del lance, para ceñir la acción y forzar al animal a repetir. No lo hizo y la faena perdió el buen son.