África

Milingo ordena a un obispo y los lefebvrianos a ocho sacerdotes

El africano Milingo quiere curas casados; los lefebvrianos cuestionan el Vaticano II. Ambos grupos desafían al Papa.

¿En qué se parecen los tradicionalistas lefebvrianos, con su misa en latín, sus puntillas y encajes, y los seguidores africanos del ex arzobispo de Lusaka, Emmanuel Milingo, con sus danzas africanas y sus vestiduras de colores? En que ambos grupos dicen ser católicos, ordenan clérigos sacramentalmente, mediante la solemne imposición de manos, sin permiso de Roma y se muestran en rebeldía con el Papa. El pasado miércoles 24, Milingo ordenaba en Nairobi a un obispo para su nueva asociación de «clérigos casados». La Prensa de Kenia mostraba la foto de Milingo, su esposa, la coreana Maria Kung, el nuevo obispo, Daniel Kasomo, y la mujer de éste, Mary Anne. Milingo espera que Kasomo reúna apoyos entre clérigos de Kenia descontentos con el celibato. El ex arzobispo excomulgado aprovecha que Roma está mostrando mano dura con el tema en África, amonestando incluso obispos casados en secreto en República Centroafricana.Por su parte, los obispos ilícitamente ordenados por el cardenal Lefebvre en 1976, consagraban este lunes a ocho nuevos sacerdotes y nueve diáconos en una ceremonia oficiada por el obispo Bernard Fellay, superior de la Fraternidad de San Pío X en Ecône, Suiza. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, recordó la ilicitud de estas ordenaciones y Walter Müller, portavoz de la Conferencia Episcopal Suiza, señaló que «esta celebración muestra que la Fraternidad no tiene ninguna relación con Roma ni con el Papa». Estas ordenaciones están muy lejos del espíritu de obediencia del Año Sacerdotal recién decretado por Benedicto XVI.

ANÁLISIS: Ordenaciones válidas pero ilegítimas- ¿Qué significa que una ordenación u otro sacramento sea «válido pero ilegítimo»?–Un sacramento ilícito o ilegítimo es aquel que se hace en rebeldía contra la Iglesia. Es válido cuando realmente ha surgido efecto. Por ejemplo, el Papa puede prohibir a un sacerdote confesar y perdonar pecados. Si este cura escuchase confesiones, lo haría de forma ilícita, pero los pecadores quedarían perdonados (la confesión sería válida). De igual forma, los obispos lefebvrianos ordenan curas de verdad, pero sin permiso, ilícitamente.