«No hay que desvirtuar el amor»

El Sumo Pontífice pidió por los miembros de las familias que más necesidad tienen de trabajo, salud y consuelo.

Madrid-Las palabras de Benedicto XVI resonaron ayer, desde Roma en la madrileña plaza de Colón, aunque con algunos problemas técnicos. El Papa invitó a las familias españolas, desde el balcón de la Plaza de San Pedro de Roma, en el marco del Ángelus por la Festividad de la Sagrada Familia, a que no dejen que «los lazos del amor se desvirtúen».
El Santo Padre hizo dos discursos: primero, uno en italiano, de cara a todos los fieles y peregrinos convocados en Roma, y, a continuación, uno en español, destinado a las «miles de personas» que ayer se dieron cita en Madrid «en esta entrañable fiesta para orar por la familia y comprometerse a trabajar por ella, a favor de ella, con fortaleza y esperanza».
«Queridas familias no dejéis que el amor, la apertura a la vida y los lazos incomparables que unen vuestro hogar se desvirtúen», dijo a los españoles, a quienes recordó antes que la familia es «una gracia de Dios que deja traslucir lo que él mismo es: amor». Tras estas palabras del Sumo Pontífice, se oyeron gritos de «Viva el Papa, viva», desde la Plaza de Colón. El Papa puso como ejemplo la Sagrada Familia y concretó que en su seno Jesús vino al mundo y creció y se llenó de sabiduría con los «ciudados primorosos» de María y la «tutela fiel» de San José.
Benedicto XVI señaló que las familias han de pedir a Dios que no se desvirtúe la familia y así, darán testimonio al mundo «de lo importante que es la familia para el ser humano y la sociedad».
Finalmente, el Pontífice les dijo a los presentes que él mismo está a su lado «pidiendo especialmente al Señor por quienes en cada familia tienen mayor necesidad de salud, trabajo, consuelo y compañía».
En italiano, previamente, aseguró que el el día de ayer posterior al nacimiento de Jesús, se celebraba la Sagrada Familia de Nazaret en un contexto «adecuado» porque la Navidad es por «excelencia» la fiesta de la familia, como lo demuestran las tradiciones y costumbres, especialmente, citó, la reunión familiar, los almuerzos y cenas, y para las felicitaciones y el intercambio de regalos.
«Cómo no subrayar en estas circunstancias el malestar y el dolor causados por ciertas heridas a la familia que se amplifican», aseveró, y recordó también que Jesús fue educado «con inmenso amor» de padre, San José, y de madre, la Virgen María.
El Santo Padre se refirió a la Sagrada Familia y dijo que es «como todas», en el sentido de «modelo de amor conyugal». La conexión desde la madrileña Plaza de Colón con la Plaza de San Pedro en Roma para que los asistentes a la celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia pudiesen escuchar las palabras especialmente dirigidas por el Papa Benedicto XVI sufrió problemas técnicos y los asistentes sólo pudieron ver y oír al Santo Padre unos segundos.
El cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Antonio María Rouco Varela, solventó la circunstancia leyendo las palabras del Papa antes de la homilía.
 Al finalizar la Comunión, y esta vez gracias a la señal de audio de Radio Vaticana, el mensaje de Su Santidad pudo ser retransmitido íntegramente por vídeo con sonido.