Nuevo fármaco como herramienta potencial para la depresión identificada

Una mujer deprimida tumbada en la cama. Fuente: AP
Una mujer deprimida tumbada en la cama. Fuente: AP

Una proteína ácido-sensitiva en el cerebro representará una nueva herramienta para el tratamiento de la depresión, según una investigación realizada en animales y publicada en la última edición de «The Journal of Neuroscience». El estudio muestra que alterar el desarrollo de uno de los canales de la proteína produce efectos antidepresivos en ratones. Los resultados podrían llegar a beneficiar a los pacientes que no responden a los antidepresivos tradicionales o aquéllos que no pueden tolerar los efectos secundarios.«La depresión es una de las enfermedades más devastadoras, y con un tratamiento difícil, que se conocen en el hombre», afirma John F. Cryan, desde la Universidad College Cork en Irlanda, aunque éste no estaba afiliado al estudio. «A pesar de mucha investigación, todas las medicaciones antidepresivas que se prescriben funcionan en el mismo sentido y tienen una eficacia limitada en más de un tercio de todos los pacientes» –dice Cryan– «el desarrollo de antidepresivos que actúan en otras herramientas moleculares del cerebro supondría un gran avance».Aunque los modelos animales no pueden reproducir todos los sínotmas de la depresión humana, diversos test de comportamientos en roedores son sensibles a tratamientos antidepresivos, sugiriendo que traten importantes aspectos de la enfermedad. Por ejemplo, ratones con un estrés crónico pierden la preferencia normal hacia bebidas azucaradas y aquellos a los que se les colocaba repetidamente en una piscina con agua tienden a darse por vencido y flotar en lugar de nadar con la esperanza de escaparse. Estos comportamientos reflejan una pérdida de interés en actividades que den placer y desembocan en deseperación. Los antidepresivos tradicionales son capaces de restaurar le preferencia hacia las bebidas azucaradas y reducir el tiempo que flotan.Los ratones que no tenían el canal dela proteína descubierta y aquéllos ratones normales tratados con medicamentos que inhiben esa proteína mostraron una reducción en los comportamientos de tipo depresivo. Estos roedores mostraron un incremento hacia la preferencia del sabor dulce y redujeron su inmovilidad, en consonancia con el tratamiento.Los roedores sin el genoma de la proteína fallaron al mostrar un conocido marcador biológico de la depresión. El estrés crónico normalmente disminuye el tamaño del genoma BDNF en el cerebro aunque los ratones sin la principal proteína ácido-sensitiva no mostraron ese cambio. Los investigadores encontraron que el tratamiento basado en esta proteína funciona en un camino biológico diferente a los tradicionales antidepresivos, sugiriendo que puede ser beneficioso a la gente que no responde a los tratamientos tradicionales.