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Pilar Velázquez: «Nunca he echado de menos una vida extremada»

Pilar (Madrid, 1946) cree que en el cine español hay talento, pero que para trabajar hacen falta padrinos o grupos que te apoyen. De política y de religión sólo habla en casa, pero se dice progresista. No le gusta hacer las tareas de la casa, pero sí cocinar. Le salen muy bien las torrijas. No sabe estar sin hacer nada. Su manía es el orden, su temor la enfermedad y su sueño pendiente, un viaje a Italia con un amigo. Aún le saca los colores la mirada fija de deseo del hombre. ¿Vicios? Un poco de vino y el chocolate.

-Protagoniza «La noche de la iguana», de Tennessee Williams, en el Reina Victoria (Madrid). ¿Le gustan las iguanas?

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-No nos hemos tratado mucho. Dicen que saben a pollo.

-La iguana es vegetariana; su personaje, Maxine, prefiere la carne joven...

-No le hace ascos a ninguna carne, incluso a la del pastor protestante (Tomás Gayo) que llega a su hotel. Su vida es ron con coco y sexo.

-Buen plan, ¿no?

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-No seamos hipócritas: es fantástico. Es una lástima que ya no podamos gozar de todo como antes. Parte de lo bueno se acaba. Ya no podemos pasar de los tres vinos, ¿eh?

-Cumplir años es ir dejando cosas. ¿Qué le duele más dejar?

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-La vida intensa, cuando arrasábamos... ¿Se acuerda? Pero Maxine es más que alcohol y sexo; es vitalista, luchadora, generosa, tierna a su manera...

-Maxine Faulkno no se resigna a vivir sin sexo. ¿Y usted?

-Puedo vivir sin sexo. Para mí lo que sería terrible es vivir sin amistad. Me parezco a Maxine en la vitalidad y la capacidad de lucha.

-Ava Gardner, aquella inolvidable Maxine de la película, vivió así, entre el alcohol y el sexo. ¿Se recrimina no haber llevado una vida más apasionada?

-Ava era un trueno. Nunca he echado de menos una vida extremada. A mí me gustaba controlar y la calidad más que la cantidad.

-¿Nostálgica?

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-No. Vivo muy bien: he tenido tanto que no necesito mucho más.

-Siempre necesitamos más...

-Yo me quedé muy llena. No necesito ningún hombre ahora.

-Ya: dice una amiga mía que a estas alturas da mucha pereza...

-Sí, es verdad, da mucha pereza empezar a compartir casa y vida con un hombre a estas alturas de la función. Cada época tiene su cosa. Y ésta es una época de pereza en ese sentido. Te vuelves tan cómoda...

-Pero, ¿y la soledad?

-Me he acostumbrado a vivir sola. Y, cuando no quiero estarlo, tengo familia, amigos...

-Hay quien piensa que mejor mal acompañada que sola...

-No, yo prefiero estar sola que mal acompañada. Además, tardo cinco minutos en dejar las malas compañías.

-Uma Thurman dice que muchas de sus amigas cuarentonas tienen que pagar a gigolós. ¿Qué le parece?

-Muy bien. Somos libres, ¿no? Y la verdad es que a partir de los 40 las cosas se ponen difíciles para las mujeres...y para los hombres.

-Fíjese. Mister Universo, Iván Cabrera, dice que le han ofrecido hasta 90.000 euros por una noche con él...

-Qué barbaridad. Qué poderío tienen algunas. Yo no pagaría a un hombre. Nunca he necesitado pagar. Y no voy a empezar ahora.

-La crisis. Dicen que vamos a ser más pobres...

-Yo estoy preparada. ¿Lo están los banqueros, los políticos...? Tengo para la tostada y el recibo de la luz. ¿Qué más quiero?

-No sé. ¿Una noche de ron con coco y sexo?