Europa

Premio para las farmacias por Sergio Alonso

Premio para las farmacias, por Sergio Alonso
Premio para las farmacias, por Sergio Alonso

Las farmacias españolas están de enhorabuena. Después de meses de incertidumbre, el Tribunal de Justicia de la UE ha caído en la cuenta de que los medicamentos no son mercancías, y de que los boticarios tampoco son simples tenderos ávidos de despachar sus productos, hechos tan contrastados como que la nieve es blanca o el agua transparente. El dictamen, en el que se establece que la explotación de una farmacia debe reservarse exclusivamente a los farmacéuticos, ratifica una verdad incuestionable, y confirma el excelente trabajo hecho en Europa por las autoridades sanitarias españolas, que después de un comienzo titubeante apostaron claramente por las boticas, las cuales no podrán agradecerle nunca lo suficiente a José Martínez Olmos la callada y eficaz labor que ha realizado. El dictamen constituye también un premio al esfuerzo de los colectivos profesionales y de las corporaciones que representan a los farmacéuticos: a diferencia de lo que ocurre con otros trabajadores de la Sanidad, los boticarios pueden presumir hoy de tener a su servicio un consejo y unos colegios de primer nivel, absolutamente ejemplares. Y certifica, asimismo, otra evidencia: el fracaso absoluto de los que crearon cadenas de farmacias intentando adelantarse a una liberalización que no se ha producido, felizmente.