«Si no te posicionas el nacionalismo nadará siempre a favor de las olas»

La Razón
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MADRID- Este empresario vasco, miembro del Foro Ermua, ha creado recientemente, y presentado en sociedad, un foro de opinión político: la Sociedad de Empresarios Vascos.
-¿Qué expectativas tiene con este nuevo Foro de Empresarios Vascos recién creado?
-En primer lugar, confío en que se adhieran al mismo los empresarios vascos que están hartos de pagar y de callar. De momento, la estrategia es la de no dar a conocer los nombres de quienes se han sumado, pero en febrero saldrá a la luz un grupo importante. Nuestro plan estratégico es cerrar el año 2008 con cien personas dispuestas a dar su nombre y a presentarse en público.
-Usted trata de que sus compañeros luchen contra la inercia natural de conservar los patrimonios y la vida.
-El otro día estaba con un empresario vizcaíno, que vive lejos de Bilbao, que ha tenido que trasladar a la familia fuera de su tierra, pero que semanalmente tiene que viajar al País Vasco para atender su empresa. Eso es lo realmente duro. Hay que pelear para que no se produzcan esas situaciones.
-A cualquier persona que venga de otro país le resultará extraño ver al empresariado posicionándose políticamente.
-No tendríamos por qué hacerlo, pero en Euskadi no queda otro remedio. De lo contrario, el nacionalismo nada siempre a favor de las olas, porque aquí hay mucho «surfero».
-Usted habrá escuchado decir como gran insulto aquello de «éste es un empresario pepero» o «es más español que un botijo».
-Sí, es como si ser del PP o español fuera un estigma, una marca. Los que queremos ser vascos y españoles estamos en minoría y por eso hay quien declina posicionarse públicamente, ante el temor de que le cueste el negocio por el boicot que le puedan hacer los nacionalistas. Si no piensas como ellos, te califican de «mal vasco». Estas personas reparten carnés todos los días.
-Su postura radicalmente antinacionalista, ¿no le ha afectado profesionalmente?
-Hasta ahora no, pero tenga en cuenta que yo acabo de crear una nueva fábrica, he invertido muchos millones y he generado 200 puestos de trabajo.
-Eso significa que el PNV le está dejando tranquilo, pero ¿ETA?
-He recibido cuatro cartas en dos años. La última en julio. Cada seis meses recojo una, así que en breve llegará otra.
-Cuando le llegaron las misivas, ¿le llamó alguien para ayudarle a contactar con los «cobradores»?
-Algunas personas de mi entorno que están próximas al mundo nacionalista y de Batasuna se ofrecieron a interceder por mí, a hacer alguna gestión para «solucionar» mi problema. Me quedé perplejo. Obviamente, rechacé la mediación.
-¿Tiene miedo?
-No, aunque sí miro mucho alrededor. No me fío. Tengo la sensación de que me pueden matar, pero no lo digo en tono dramático. Procuro no meterme en lugares en los que esté indefenso.
-El miedo atenaza, inmoviliza e impide seguir adelante, ¿cómo lo ha superado?
-He sabido aislarme y abstraerme de la amenaza y procuro hacer una vida lo más normal posible. Yo sé que soy un objetivo fácil, pero todos somos un objetivo fácil. No pienso en ello y lo que quiero es luchar por el País Vasco, por mi familia.
-¿Cómo vive su familia esta situación?
-Con preocupación y recomendándome prudencia. En casa nos respetamos y, además, pensamos igual. Discutimos de muchas cosas, pero no de política.
-Usted, como otros muchos vascos, lucha por ser libre, pero de momento ha perdido su libertad, dado que vive «escoltado».
-Así es. Solicité escolta a raíz de mi decisión de involucrarme con el Foro Ermua.
-¿Pasa por su cabeza la idea de trasladarse a vivir a otro lugar?
-Soy supervasco y abandonar el País Vasco sería abandonar el campo de batalla y no quiero hacer eso. Quiero defender los intereses de mucha gente que piensa como yo, que tiene mucho miedo, pero que también cree que merece la pena luchar por el País Vasco. Salvo que la situación resulte insostenible, de aquí no me mueve nadie.
-¿Se siente solo?
-Sí, siento muchísima soledad, sobre todo en el trabajo; pero no desesperación ni desolación.
-Hace unos días se ha conocido la sentencia del «caso Ekin», condenatoria para quienes forman el entramado político y social que apoya a ETA, ¿qué supone en su opinión?
-Una victoria con mucha trascendencia. A ETA, como tal, no la vemos nunca, porque los que están en la sociedad y se mezclan con nosotros son los que han sido condenados. La sentencia se ha cargado toda estructura de gestión política, económica y social. Es un palo tan importante como privar a ETA de representación institucional y quitarle de esta manera una de sus fuentes de financiación.
-¿Cree que esta sentencia puede afectarle mortalmente?
-Después de una Legislatura tan espantosa y con las pegas que ha puesto el Gobierno para evitar que este juicio saliera adelante, la noticia ha sido doblemente buena. Si se acaba con el entorno de ETA se termina con la organización terrorista. Si a eso se le suma la presión policial y judicial, podremos hablar del principio del fin.
-ETA pervive, entre otras cosas, porque parte de la sociedad vasca lo permite, ¿por qué lo hace?
-Hay gente que es de Batasuna o nacionalista, pero también están los vendidos, que comulgan con ruedas de molino con tal de que les vaya bien. Además, hay quien puede tener miedo a ETA porque vive en poblaciones rurales y, finalmente, están los que sienten temor porque han sido amenazados. Otros temen al PNV y las consecuencias que pueda tener no ser nacionalista.
-¿Cómo califica a quienes pagan el denominado «impuesto revolucionario»?
-Yo creo que quien paga es un inmoral; me explico. Si a esa persona le dicen que por motivos de salud tiene que irse a vivir a Teruel, lo hace y, en cambio, no está dispuesto a marcharse cuando con su actitud pone en riesgo la vida de terceros. El dinero que él entrega a ETA sirve para comprar balas con las que luego se asesina ¿Usted ha visto alguna organización que funcione sin dinero?
-El PNV ha perdido a Imaz, ¿cómo ve a su sustituto, Íñigo Urkullu?
-El rechazo de Imaz, al flirteo frívolo e inmoral que ha existido entre el PNV y ANV le ha costado el puesto. Urkullu está más en sintonía con Egibar, pero no lo parece porque tiene un aspecto menos aldeano. Sus planteamientos políticos están en sintonía con el Plan Ibarretxe.
-¿Cree que el Gobierno debería instar a la Fiscalía para que trabaje en la ilegalización de ANV?
-Sí, y también en la del PCTV. Es lo que harían Sarkozy o Angela Merkel, pero aquí tenemos unos gobernantes que dan vergüenza. Sarkozy sí tiene ganas de acabar con ETA y va a contribuir en esa dirección, siempre que el Gobierno español quiera aceptar su contribución.
-¿Significa esto que usted no cree que Rodríguez Zapatero sienta deseos de derrotar a ETA?
-Zapatero quiere pasar a la Historia como el político que consiguió neutralizar a ETA y todo lo que le reste protagonismo en ese sentido, es para él una mala noticia. Quiere alcanzar el final del terrorismo en una nueva negociación, en una mesa. No le importa la frustración de las víctimas. Es inmisericorde.
-Está claro que su opinión no coincide con la de Zapatero en su estrategia antiterrorista, ¿pero en el resto de su quehacer gubernamental?
-En mi opinión, Zapatero, como gobernante, no ha hecho una a derechas. Ha destrozado España sin permiso de una mitad y ha gobernado sólo para la otra mitad que piensa como él. Sin embargo, en este final de Legislatura, curiosamente, pretende que olvidemos casi todo y se presenta envuelto en la bandera española y como el gran combatiente contra ETA.
-Su punto de vista actual es pesimista, pero ¿cómo ve el futuro inmediato?
-Todo va a depender de quién gane las elecciones. Si vence Zapatero, habrá más negociación y más Batasuna. Y si gana Rajoy, ETA desaparece en tres años. De cualquier forma, se acabará con la banda, pero se tardará más tiempo.
-¿Cree que al final habrá que negociar la salida de los presos?
-Sólo si lo permiten las víctimas. Siempre hay que tener en cuenta su opinión. Si ellas quieren ser generosas, yo no me opongo, pero a priori, soy partidario de que cada cual pague sus culpas.
-¿No considera la posibilidad de que exista alguna concesión para cerrar este negro capítulo de la historia del País Vasco?
-Si no tenemos ninguna consideración y nadie nos pide que la tengamos con un delincuente como, por ejemplo, «El Vaquilla», que desde su nacimiento lo ha tenido todo en contra, sin la más mínima oportunidad, ¿por qué hemos de ser misericordiosos con un terrorista que sabe perfectamente lo que hace?

«No estoy de acuerdo con la política de ambigüedad de Confebask»

-La Sociedad de Empresarios Vascos que ha creado, ¿pretende hacerle la competencia a Confebask?
-Pertenezco a Confebask, donde tengo muchos amigos que son gente estupenda, pero no estoy de acuerdo con su política ambigua. Sus dirigentes son nacionalistas y jamás critican esta ideología. Condenan a ETA, pero lo hacen con tibieza, sin la rotundidad que yo querría. Nunca se posicionan con las víctimas, ni han acudido a ninguna manifestación convocada por la AVT. Además, ya han anunciado que no se van a pronunciar sobre el Plan Ibarretxe.
-¿Le pareció especialmente conformista la actitud de esta asociación empresarial durante el alto el fuego de la banda terrorista?
-En todo el alto el fuego, ETA ha enviado cartas de extorsión y, sin embargo, el presidente de Confebask, Miguel Lazpiaur, excelente persona, minimizaba la gravedad de la situación con comentarios del tipo de «podría haber alguna, pero en ningún caso es una remesa generalizada». Siempre con esa tibieza que le permita poner al mismo tiempo una vela a Dios y otra al Diablo.
-Sin embargo, ahora sí ha asumido que existen esas cartas.
-Tras el atentado de la T-4 y tras la ruptura del alto el fuego, cuando sus declaraciones ya no afectaban al llamado «proceso de paz», sí aceptó que se estaban produciendo envíos periódicos de misivas. Ahora hay que decir que no sólo afectan a grandes empresarios, sino también a empresarios menores y a comerciantes.
-¿Cuál es en su opinión el motivo que genera esta postura en parte del empresariado vasco?
-Yo entiendo que con las cuotas de los afiliados sólo se cubre el 10% de los gastos y que el resto llega por subvenciones, vía Madrid (Zapatero) o vía Vitoria (Ibarretxe). En estas circunstancias, prefiere callar para no poner en riesgo las subvenciones. Pero ya somos dos los que no nos callamos, Ayesa en Navarra y yo en la Comunidad Autónoma Vasca.

Una voz contra la izquierda abertzale
Benedi es un empresario de Bilbao, miembro del Foro Ermua al que el nacionalismo no le ha amilanado. Curiosamente, en 2003, fue elegido mejor empresario del año, un galardón que concede el Ejecutivo vasco. Casado y padre de cinco hijos, está al frente de un grupo de empresas asentado en la margen izquierda del Nervión, el Grupo Benedi, que se dedica a la fabricación de componentes para la automoción. Está orgulloso de ser bilbaíno, pero matiza que también se sentiría orgulloso de pertenecer a cualquier otro lugar de la geografía española. Pese a las reiteradas amenazas de ETA y los reproches de algunos conciudadanos, no se calla y denuncia los silencios cómplices con la izquierda abertzale. En Vizcaya tiene a su familia, importantísima para él, su patrimonio y sus intereses. Ha creado junto a otras personas y preside el Foro Humanismo y Empresa y, recientemente, la Sociedad de Empresarios Vascos.