Asia

Temor a que Corea del Norte exporte tecnología nuclear a otros países

Que no cunda el pánico. La potencia atómica de Corea del Norte es, por el momento, una amenaza de medio pelo. Ésa es la principal conclusión que ofrecen los análisis técnicos llevados a cabo en las últimas horas por institutos independientes, tras estudiar el ensayo nuclear que el régimen comunista realizó el domingo, así como el lanzamiento de tres cohetes de corto y medio alcance el martes.

En primer lugar, la capacidad del ensayo atómico parece estar muy por debajo de los 20 kilotones estimados en un primer momento por el Ministerio de Defensa ruso, según indicaron en el departamento de seguridad estratégica de la Federación Americana de Científicos, coincidiendo con otras instituciones.

Determinación

Además, el régimen de Kim Jong Il estaría todavía investigando la miniaturización que da acceso a la tecnología definitiva para montar un misil balístico: la que permite crear una cabeza nuclear lo suficientemente ligera y estable como para traspasar fronteras. En definitiva, se descarta que Corea del Norte esté actualmente en condiciones de atacar países vecinos. Y mucho menos a EE UU, como se dijo en un primer momento. Lo que sí asusta es la determinación que está mostrando el régimen para alcanzar su objetivo atómico. «Si siguen así es sólo cuestión de tiempo que consigan crear un misil nuclear. En pocos meses podrían estar preparados para atacar Corea del Sur, Japón y la isla norteamericana de Guam con armas nucleares», aseguró Yoon Deok-Min, profesor del Instituto de Seguridad Nacional de Seúl. También inquieta la posibilidad de que el régimen venda su tecnología atómica a otras naciones, o incluso a organizaciones terroristas, una teoría que han desempolvado estos días analistas como Graham Allison, asesor de defensa de Bill Clinton. «Kim Jong Il es impredecible. ¿Por qué no podría venderle una bomba nuclear a Osama Bin Laden?», se preguntó. Quienes conocen los entresijos de Pyongyang no descartan que la dictadura de Kim Jong Il pueda ofrecer tecnología a terceros países (como se dice que intentó hacer con Siria). Y sin embargo, ven difícil que el régimen negocie con grupos terroristas. «Ellos siempre controlan sus actividades y usan a su gente, por lo que descarto que trabajen con terroristas», explicó el historiador Bruce Cuming.

Pyongyang apunta a Seúl

En su carrera hacia la crispación, Corea del Norte amenazó ayer con atacar a su vecino del sur si éste se decide a participar en una iniciativa de bloqueo promovida por EE UU. Lo que Washington propone es desplegar una flota en el Pacífico que vigile y controle todas las embarcaciones que ronden las aguas territoriales norcoreanas, una medida para asegurarse de que no entran ni salen del país armas o tecnología atómica. Pyongyang dijo que consideraría una «declaración de guerra» la revisión de alguno de sus barcos y amenazó con lanzar un ataque. Desde Seúl, los expertos en seguridad tranquilizaron a la población asegurando que no hay predisposición hacia la guerra y que como máximo se verán escaramuzas navales como en los 90.