Vacunas también para adultos

Únicamente un tercio de los mayores de 18 años se ha vuelto a inmunizar después de la infancia y solo dos de cada diez demanda información al respecto

Las vacunas son productos inmunobiológicos, que pueden contener agentes infecciosos atenuados, muertos, o alguno de sus componentes, y que se administran de forma preventiva para provocar una repuesta inmunitaria específica y prevenir la enfermedad que pudiera provocar la exposición al microorganismo en un individuo sano susceptible. Lo que persiguen, es producir una respuesta en el individuo sano, similar a la infección natural, pero sin peligro para él. Todo está basado, en la respuesta inmune de la persona, frente a cualquier sustancia que considera como no propia (llamada antígeno), y en el fenómeno de la memoria inmunológica. Los programas de vacunación tradicionalmente se han enfocado hacia la infancia, lo que ha permitido disminuir en este grupo la frecuencia de enfermedades prevenibles mediante vacunación. Sin embargo, muchos adolescentes y adultos, continúan enfermando de patologías infecciosas frente a las que se dispone de eficaces vacunas. Actualmente tenemos algunos grupos de adultos, que no fueron vacunados en su infancia y que en muchos casos, se les dificultó entrar en contacto, a la edad en que era habitual, con el agente infeccioso y desarrollar la enfermedad y la inmunidad (protección) consecuente. Estos adultos son personas susceptibles a la enfermedad y, en ocasiones, son los responsables de la persistencia de brotes. Por otro lado, algunas vacunaciones infantiles no inducen inmunidad duradera para toda la vida, por lo que si no se refuerzan con dosis posteriores, al cabo de los años, las personas vacunadas se vuelven de nuevo susceptibles y por lo tanto con riesgo de enfermar. Según el Gesva (Grupo de Estudio de Vacunación en el Adulto), solamente un tercio de los españoles mayores de 18 años se ha vuelto a vacunar después de su infancia, y aunque el 80 por ciento de los españoles adultos consideran que vacunarse previene enfermedades, únicamente un 20 por ciento de ellos demanda información al respecto a su médico.5 CLAVES1. Informarse

 

Su médico de atención primaria y la enfermería de su centro de salud son los profesionales más adecuados. Si va a hacer un viaje internacional, es recomendable acudir de cuatro a seis semanas antes a un Centro de Vacunación al Viajero. También hay recursos en la web: www.vacunacionadultos.org, www.msc.es/sanitarios/consejos/vacExt.do (información sobre viajes y vacunas), www.vacunas.org, www.mpsp.org, y en las Conserjerías de Salud de las CCAA.

 

2. Carné

 

En él debería figurar la vacuna administrada, el lote y la fecha. Así como la fecha de sucesivas dosis. El número de dosis de vacuna y el intervalo de tiempo entre las dosis (pauta vacunal), es importante para lograr una buena respuesta y eficacia vacunal. 

 

3. Simultanear

 

En general es posible y no hay contraindicaciones. Excepto para la vacuna del cólera inactivada y la fiebre amarilla, que deben administrarse con intervalos mínimos de tres semanas entre ambas. 

 

4. Reacciones

 

Pueden ser de tres tipos: locales, dolor y enrojecimiento en el lugar de la inyección, de uno a tres días después; sistémicas, con fiebre, malestar, dolores musculares y de cabeza, pérdida del apetito...; y, alérgicas, las más graves e infrecuentes que se presentan inmediatamente o una o dos horas después.

 

5. Excepciones

 

Existen sólo dos contraindicaciones permanentes para la vacunación: la alergia severa a un componente y la encefalopatía de causa desconocida que se presenta en los siete primeros días después de una dosis de vacuna para la tosferina.