Veronica y Noemi: vidas paralelas

Las carreras de la todavía mujer de Berlusconi y la de su supuesta amante adolescente están llenas de analogías. Las dos conocieron a «Il Cavaliere» siendo jóvenes y con ansias de tener fama rápida

ROMA- La sobria madurez de sus 53 años ha hecho que a Veronica Lario se le comience a difuminar su juventud y olvide cómo inició su relación con Silvio Berlusconi, del que ahora pretende divorciarse. La todavía esposa del primer ministro italiano ha protagonizado estos días un enfrentamiento mediático con su marido motivado por dos razones: la lista de mujeres explosivas que barajó como candidatas de su partido para los comicios europeos y la supuesta relación que «Il Cavaliere» mantuvo con una chica napolitana de 18 años, Noemi Letizia. Con su enfado, Lario ha logrado rehacer las listas electorales pero no perdona que Berlusconi «haya frecuentado a menores». Incluso ha hablado de «vírgenes que se ofrecen al dragón». El comprensible enojo de la Primera Dama, que ha tenido su epicentro en la joven Letizia, no oculta empero que las dos mujeres compartan numerosos elementos comunes en sus vidas. Lario y Letizia eran dos jovencitas ávidas de fama cuando se cruzaron con Berlusconi. La primera lo conoció en 1980, cuando representaba «El magnífico cornudo» en el teatro Manzoni de Milán, curiosamente propiedad de «Il Cavaliere». En el escenario mostraba sus pechos desnudos provocando el entusiasmo de los espectadores, entre los que se encontraba su futuro marido, que se presentó en su camerino dispuesto a cortejarla. Como en tantas otras ocasiones en su vida, Berlusconi tuvo también éxito esta vez y comenzó una relación con Lario en la que a ninguno de los dos se preocupó por el matrimonio que él mantenía con Carla Dall¿Oglio, del que además habían nacido dos hijos. La relación no salió a la luz pública hasta que la nueva pareja tuvo su primer descendiente, Barbara, que fue apadrinada por Bettino Craxi, líder de los socialistas e íntimo amigo de «Il Cavaliere». El revuelo que significó la presencia de Craxi, que entonces era primer ministro, impulsó a Berlusconi a divorciarse de su primera esposa y a reconocer su relación con Lario. Noemi Letizia también sueña con alcanzar la notoriedad en el mundo del espectáculo. Hasta ahora sólo ha actuado en un cortometraje de ínfima calidad y ha realizado algún «cameo» en televisión, pero esperaba que su suerte cambiase pronto. Su fiesta de 18 cumpleaños, celebrada hace dos fines de semana, le ofreció una oportunidad inmejorable. El invitado estrella de la celebración fue Silvio Berlusconi, al que entregó un «book» para que la enchufara en alguno de los programas de sus tres televisiones. La muchacha afirmó que «papi» era un «amigo» de su padre y que «iba a verlo a Roma y Milano» ya que «el pobre» no tenía tiempo para encontrase con ella en Nápoles. Estas declaraciones y la polémica presencia en la fiesta de cumpleaños desataron los rumores de que el hombre más poderoso y rico del país, de 72 años, mantenía una relación con la «lolita» de 18. Lario confirmó esta teoría al decir a los diarios que su marido era «un hombre que no estaba bien». Berlusconi, como podía esperarse, ha negado repetidamente las insinuaciones. Además de estas analogías, hay otros puntos comunes entre Letizia y la todavía esposa del primer ministro. Si la primera se queja de lo poco que puede reunirse con su «papi», la segunda lleva años diciendo lo mismo. «¿Mi marido? Sí, lo veo mucho, pero en televisión». Ambas comparten también popularidad en Facebook. En esta red social de Internet se pueden encontrar varios grupos de apoyo a Lario, uno de los cuales se llama «Veronica, nuestra Obama». Noemi Letizia, por su parte, cuenta con casi 2.000 invitaciones para convertirse en su «amigo» virtual, aunque no ha averiguado todavía cómo rechazar a todas a la vez para que la dejen tranquila.