FC Barcelona

Y ven y ven y ven Florentino

Lunes, 27: orgullo El orgullo, como se sabe, tiene mil caras. Es vicio y es virtud. Es necesario y es nefasto. Hay un orgullo gay, que a mí plim, y hay el orgullo Raúl. «Es el día que más orgulloso me he sentido con esta camiseta», dijo ayer, tras sus tres goles al Sevilla en Sevilla y requeteolé. El Real Madrid hace años que siente en su áurea y orgullosa historia el áureo y orgulloso peso de Raúl. Qué gusto y qué orgullo poder escribir estas cosas. Martes, 28: intenciones Según Pep Guardiola, «el Bar- ça jugó a intentar ganar» y según Guus Hiddink , el Chelsea «jugó a intentar no perder». Empate. A Roma, escenario de la final de la «Champions» y objetivo número uno del triplete de objetivos a que aspira el Barça, se va ahora pasando por Stamford Bridge y eso «el equipo que manufactura el mejor fútbol del mundo» (Capello) lo va a tener más que difícil. Para que se fíe uno de los equipos con un PIB de des- tilación de calidad inferior. Leo los periódicos ingleses. Miércoles, 29: himno Tabarra de mensajes. Conminatorios. «Lo que le han hecho a Rafa Nadal en el Trofeo Conde de Godó no musicándole el triunfo con el Himno nacional es intolerable», me escriben. Bueno, sí. O no. O no sé. ¿Qué quiere usted, amigo, que me encampane? Pues no. ¿Consigo algo cabreándome? Tampoco. Yo soy catalán de Barcelona, donde nací, y lo que a usted le duele, mucho más me duele a mí. Diríjase usted a la autoridad competente, que ya dijo una competente autoridad, hace años, por cierto, que «la bandera era un trapo», y ahí está, tan frescamente respetado y tan respetablemente con- siderado. Yo, en aquella ocasión, por cabrearme, recibí una formidable rociada de epí- tetos, ninguno grato: «Facha, carca, antañón, reaccionario». Y más cosas. Ahora, amigos, como me he modernizado, me he hecho «ciudadano antisistema», que no sé qué es, pero que suena a «haz lo que quieras, que ahora aquí vale todo». Pues eso: las quejas al maestro armero de La Moncloa. Jueves, 30: debate Sigo leyendo los periódicos ingleses para deducir. Si el bo- xeo es un debate entre dos inteligencias con guantes, el fútbol es un debate entre 22 inteligencias con botas. Visto lo visto en las semifinales de la «Champions League», las inteligencias de los equipos ingleses son más toscas (también más agresivas) que la inteligencia del Barça, superior por su talento estético y creativo. ¿Que qué creo o deduzco respecto al inmediato futuro del Barça en la «Champions»? Tie- ne un punto débil: deja pensar al contrario y eso beneficia al Chelsea. El Chelsea no es mejor técnicamente, pero infla pavorosamente sus abundantes agallas. Si en el partido de vuelta, el Barça no se acogota (a veces le falta carácter) y casa su duende técnico con la velocidad y la osadía ofensiva, pasará la final y en ésta, si no le fallan las velocidades del arte y de la fe bien agallada, ganará al Manchester o al Arsenal. Es lo que pienso, es lo que deseo, es lo que deduzco del «efecto comparaciones». Sábado, 2: 2 de mayo Majar en el mortero de la rabia el 2-6 con adjetivos (humillación, vergüenza...) no conduce a nada. Como hay futuro, me niego a recrearme morbosamente en el pasado. Sólo digo esto: y ven y ven y ven, Floren- tino,si has de venir, y si no vas a venir, dilo ya, pero ya, para que venga el que ha de venir. Al que venga, de todos modos, le espera la de «Yo no soy el Barça».