«Yo soy gata gata gata»

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

-Tras mucho rogarle, conseguimos que Concepción hable con nosotros. Eso sí, nos deja claro que sólo lo hace porque somos de este periódico (una lectora fiel).

-Me da mucha vergüenza. Nunca he concedido una entrevista. A ver, ¿qué queréis que os cuente?

-La juguetería «Arribas» es una de las más antiguas de Madrid, ¿cuánto tiempo llevan ustedes aquí?

-La fundaron mis padres en 1919, así que yo soy la segunda generación. Alguno de mis hijos también trabaja aquí .

-¿Y sus nietos?

-Tengo ocho y también vienen. A ninguno de ellos les ha faltado nunca un juguete.

-Faltaría más. ¿Y qué tipo de juguetes venden ustedes?

-Como somos muy clásicos, vendemos todo tipo de juguetes, menos los modernos, que no me gustan nada. Hay una muñeca (comenta de soslayo) que es horrorosa. Yo me niego a vender a la...

-¿A vender a la...?

-No, no pongas el nombre, que no me gusta ofender a nadie. A mí me encantan las muñecas, pero las que hacen ahora no, las antiguas.

-Veo que tienen juegos de hace muchos años

-Sí, son réplicas. Éste (señala una especie de juego con fichas) es de 1905. En esa época valía 95 céntimos

-Lo mismo que ahora, ¿no?

-Hombre, no (dice entre risas). Con el cambio de la peseta al euro subió todo muchísimo.

-Encontrar este tipo de juegos antiguos debe ser difícil, ¿de dónde los sacan?

-La muñequería es española. Las réplicas de juegos antiguos vienen de China.

-Y los clientes, ¿de dónde son?

-De muchos sitios. Hay extranjeros que vuelven todos los años a vernos. También hay personas que venían con sus padres cuando eran pequeños y ahora nos visitan con sus hijos.

- La gente les tiene cariño.

-¡Uy! Nos mandan hasta cartas.

-Lo dicho. Supongo que también vendrán coleccionistas.

-Sí, pero lo que más piden son maquetas de coches antiguos.

-Ya que hemos hablado tanto de lo antiguo y lo moderno, ¿ha cambiado mucho la Plaza Mayor ?

-Mucho no, muchísimo. Piense que antes este lugar estaba lleno de jardines y palmeras (su marido nos muestra una foto). Las azoteas estaban desniveladas y hasta 1960 no las unificaron.

-Veo que conoce la historia de esta ciudad al dedillo, ¿es de aquí?

-Yo soy gata, gata, gata. Mis abuelos eran de Madrid, mis padres también y yo, no podía ser menos.

-Y como madrileña que es, ¿qué le parece la iluminación navideña?

-A mí me gustan las típicas de toda la vida, las que hay en la calle Preciados con sus angelitos y todo eso. Las hojas que han puesto en la Plaza Mayor no dicen nada. Y menos mal que han quitado lo que había en la calle Ciudad Rodrigo. De día parecía un somier viejo.

-Bueno, pues hemos terminado. Ahora las fotos.

-¡No, no, que salgo fatal!