Zapatero convocará a las autonomías para combatir la violencia doméstica

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MADRID- José Luis Rodríguez Zapatero convocará, si gana las elecciones, con carácter urgente la Conferencia de Presidentes autonómicos para abordar de manera monográfica la «lacra de la violencia doméstica». Así lo anunció ayer en una entrevista con Antena 3 Televisión realizada por la directora de los Servicios Informativos de la cadena, Gloria Lomana. Se trataría, según el candidato socialista, de aunar los esfuerzos de todas las Administraciones públicas (Estado, autonomías y entes locales) en la lucha contra «el machismo criminal», que anteayer se cobró cuatro víctimas en tan sólo una jornada.

Por eso, si repite como inquilino de La Moncloa, tiene claro que una de sus prioridades será la convocatoria de la Conferencia de Presidentes, organismo que aglutina a los jefes de los ejecutivos autonómicos y central y que se creó en esta legislatura. Las conclusiones que salieran de esta cumbre se cruzarían con las de los entes locales para, posteriormente, adoptar nuevas medidas para frenar la espiral de asesinatos.

Algo más descansado, tras una mañana de asueto, José Luis Rodríguez Zapatero restó ayer importancia a su dudosa victoria en el «cara a cara» del pasado lunes con el candidato popular, Mariano Rajoy. Este esfímero triunfo que le otorgan los sondeos no le hace en absoluto dar por ganada la partida. Por eso animó a los suyos a «sudar la camiseta hasta el último día» en unas elecciones tan «disputadas» como las del 9-M.

El presidente, que ya prepara con sus asesores el debate televisivo del próximo lunes, admitió que tanto él como su adversario «deberíamos no repetir algunas controvesias que mantuvimos» en el anterior. A renglón seguido dio alguna pista de cómo enfocará el próximo «cara a cara» con Rajoy. Zapatero intentará aprovechar esta segunda oportunida para explicar a los españoles su «proyecto y programa» de futuro para los próximos cuatro años.

Y confía que su rival haga lo propio y centre su intervención en su programa más que, «como en el anterior, en las descalificaciones, proprocionales a su falta de ideas». El socialista confesó a Lomana no haber sentido «nada» mientras que, en reiteradas ocasiones hasta sumar trece, Rajoy le acusó de «mentiroso» durante el primer «cuerpo a cuerpo» televisivo. Y es que, según admitió, ya se ha acostumbrado a que le insulte. «Lleva así toda la legislatura».

El candidato socialista no ocultó el cansancio físico que le provocó el duro enfrentamiento con su contrincante en las urnas. Por eso, y tras un viaje relámpago el martes a Palma de Mallorca, decidió dedicar la mañana de ayer a descansar y a «hacer algo de ejercicio». Y es que el presidente, siempre que su agenda se lo permite, corre y camina por el campo, una de sus pasiones.

Tampoco ocultó durante la entrevista con Lomana sus errores cometido durante estos años, como el del 29 de diciembre de 2006, fecha en la que lanzó las campanas al vuelo sobre el fin de ETA. Un día después la banda le enmendó la plana con el atentado de la T-4 del madrileño aeropuerto de Barajas, en el que murieron dos ecuatorianos. Precisamente, Zapatero aseguró ayer que «sólo lamenta» de su «proceso de paz» los cuatro asesinatos perpetrados por ETA durante el mismo.

Momentos antes, rebatió los vaticinios de algunos analistas y dirigentes políticos, que aventuran una victoria socialista por la mínima y sólo en número de votos. Preguntado por la directora de Informativos de A3 sobre si intentara formar gobierno si gana sólo en número de votos, se mostró convencido de que del 9-M saldrá un claro ganador en votos y escaños. No obstante, le pareció igual de legítimo formar ejecutivo si el triunfo es por votos o por escaños. «En cualquier caso, y si las cosas están ajustadas, lo hará quien tenga más respaldo parlamentario», puntualizó.

Con la aspiración y el objetivo de gobernar en solitario, declinó aclarar con qué grupo parlamentario pactará en caso de necesidad. Eso sí, descartó un gobierno de coalición con el PP no por él, sino por los populares. «En España no existe experiencia de este tipo» como en otros países europeos. «Aunque insisto que habrá un claro ganador».

Y confesó que al partido adversario lo ve «muy, muy conservador. Con un discurso mucho más a la derecha de cuando en el pasado pedía el voto para el centro». Lo ve como lo define la guía de campaña socialista, como un «búnker de la extrema derecha». Y eso que reconoció no habersela leído. Dicho lo dicho, el presidente, que negó sufrir el «síndrome de La Moncloa», condenó las agresiones sufridas en los últimos días por los populares y recordó las suyas propias. En tono comprensivo, aseguró entender más las agresiones propias que las ajenas por su condición de presidente de Gobierno.