Pizza, patatas y hamburguesa: Trump elimina del menú la dieta de Michelle Obama

El presidente estadounidense facilita así que los colegios ofrezcan alimentos ultraprocesados en lugar de otros más saludables

Michelle Obama durante su primer discurso semanal en solitario
Michelle Obama durante su primer discurso semanal en solitario

El departamento de agricultura de Estados Unidos se ha llevado por delante uno de los legados de la ex primera dama, Michelle Obama, el establecimiento de los estrictos estándares nutricionales de las dietas en los colegios norteamericanos. El presidente estadounidense continúa así con su ideal de poner fin en la medida de lo posible los sellos que aún perduran de la Administración Obama. En este caso en concreto ha suprimido del que se podría considerar como el mayor logro de Michelle Obama.

Este viernes el subsecretario adjunto del departamento de agricultura, Brandon Lipps, propuso nuevas normas para el servicio de Comida y Nutrición estadounidense que permitiría a las escuelas reducir la cantidad de frutas y verduras requeridas en los desayunos y almuerzos mientras que se les otorgaría la licencia para vender más pizzas, hamburguesas y fritos para los estudiantes. La agencia es responsable de administrar programas nutricionales que alimentan a casi 30 millones de estudiantes en alrededor de 100.000 colegios.

Lipps dijo que los cambios ayudarán a abordar lo que describió como las consecuencias inintencionadas de las regulaciones establecidas durante la legislatura de Obama. Un ejemplo de ello se puede apreciar en los colegios que trataron de implementar soluciones innovadoras como los desayunos para llevar o las comidas en las aulas, viéndose obligados a dar a los niños dos piezas de fruta para así poder cumplir con los requisitos federales mínimos.

Por otro lado, Colin Schwartz, subdirector de asuntos legislativos del Centro para la Ciencia en el Interés Público, se manifestó diciendo que instaurar estas nuevas medidas por parte de la Administración Trump supondría “crear un gran vacío en las pautas de nutrición escolar, allanando el camino para que los niños elijan pizza, hamburguesas, patatas fritas y otros alimentos ricos en calorías, grasas saturadas o sodio en lugar de comidas equilibradas”.

Schwartz añadió que el hecho de limitar la variedad de verduras podría propiciar que los estudiantes se centrasen aún más en otros alimentos suplementarios como podrían ser las patatas fritas. En esta línea ha dicho que el “lobby” de las patatas fritas podría estar detrás de estos medidas, cuya industria ha hecho presiones en la sombra desde el pasado mes de marzo hasta ahora, que ha visto como estas presiones han surgido efecto.

En defensa de la industria de la patata se ha manifestado Kam Quarles, director ejecutivo del Consejo Nacional de Patata, que ha dicho que “las patatas son un vegetal rico en nutrientes, que contiene más potasio que un plátano y el 30 por ciento del valor diario recomendado de vitamina C incluyendo además tres gramos de proteína, fibra y carbohidratos requeridos por los escolares para poder rendir al máximo”.

Imagen de un estudiante en el comedor de su colegio con comida poco saludable en su bandeja. (AP Photo/Morgan Lee, file)
Imagen de un estudiante en el comedor de su colegio con comida poco saludable en su bandeja. (AP Photo/Morgan Lee, file) FOTO: Morgan Lee AP

Antecedentes

Bajo el gobierno de la Administración Obama, variaron las líneas nutricionales para las escuelas e institutos que formaban parte del Programa Nacional de Almuerzos Escolares, requiriéndoles que incrementaran la oferta de frutas y verduras, se eliminasen del menú los alimentos con grasas sin saturar y sirviendo además únicamente leche semidesnatada o desnatada. Por otro lado se implementó un recorte drástico en el contenido en sodio de los alimentos despachados en la cafetería.

La Ley de Niños Saludables y Libres de Hambre de 2010 fue una iniciativa clave en la lucha de Michelle Obama contra la obesidad infantil. Dicha ley, elaborada sobre las recomendaciones de un grupo de expertos del Instituto de Medicina y actualizada con elementos claves de las pautas dietéticas para americanos del año 2010, estaban dirigidas para tratar de fomentar en el colegio los cambios saludables que los padres trataban de implementar en casa. Entre ellas se incluían un aumento de la oferta de frutas verduras y cereales, la adaptación del tamaño de las porciones a los estándares recomendados y el control de las calorías para mantener un peso ideal.

Un horizonte poco saludable

Desde el principio la administración Trump se ha encargado de tumbar las medidas adoptadas por los Obama. En primer lugar, días después de que el secretario de agricultura, Sonny Perdue, asumiese su cargo, anunció que el departamento de agricultura retrasaría la implementación de los estándares agresivos de sodio así como para los cereales y los dulces, aludiendo entre otros motivos al desperdicio de alimentos como uno de los motivos clave.

En esencia, estas proposiciones permitían a las instituciones escolares servir comidas con mayores cantidades de sal, grasa y procesados. Actualmente las propuestas se encuentran en una tercera fase de revisión, y el próximo 23 de enero pasarán a formar parte del Registro Federal. Durante los próximos 60 días siguientes, los ciudadanos estadounidenses podrán dejar comentarios al respecto.

La presidenta de la Asociación para una América más saludable, Nancy Roman, ha dicho que estas medidas suponen un paso en la dirección errónea. Además ha añadido que “si la ciencia ha sugerido algo en los últimos años es que necesitamos consumir aún más frutas y verduras en cada comida, y que sería beneficioso reducir progresivamente el consumo de procesados”.

Hay que tener en cuenta que alrededor de dos tercios de los 30 millones de niños que comen cada día en su escuela provienen de familias con bajos ingresos y por lo tanto reciben comidas gratis o a precio reducido. Los menores que provienen de estas familias se ven afectados de una manera desproporcionada en comparación con el resto de niños, ya que de esta manera consumiendo este tipo de menús, son más propensos a sufrir obesidad y como consecuencia es menos probable que consuman alimentos saludables en sus casas.

Muchos de estos cambios serán incompatibles con los buenos resultados obtenidos en el estudio nacional de los programas de nutrición realizados el año pasado por el departamento de agricultura estadounidense, “School Nutrition and Meal Cost Study” (Estudio de Nutrición Escolar y Coste de las Comidas), que fue la primera evaluación integral de las comidas escolares después de la implementación de la Ley de Niños Saludables y Libres de Hambre de 2010, impulsada por Michelle Obama. Este mostraba que después de los cambios realizados durante la legislatura de Obama, el “Healthy Eating Index (HEI-2010)” (Índice de Alimentación Saludable) pasó de un 49,6 por ciento en 2010 a un 71,3 en el año escolar 2014-2015.