Bajo la atenta mirada del mundo

Matt SlocumAP

No es frecuente que los postulados en política exterior de un país decidan el resultado electoral ni tan siquiera en el caso de Estados Unidos. Únicamente en supuestos muy puntuales un hecho relevante de carácter internacional podría condicionar parcialmente el voto de los electores y nunca de manera decisiva. La política exterior de la Administración Trump no es determinante en el triunfo o fracaso de su candidatura y las promesas del demócrata Biden respecto a la acción exterior no tendrán apenas significación en el resultado electoral. Europa y el resto del mundo siguen con sumo interés el recuento de la votación en las elecciones presidenciales en Estados Unidos con la esperanza de que uno u otro de los candidatos lleven a cabo, en el caso de ganar, una determinada política que sea beneficiosa para sus intereses nacionales o de región. Pero los electores estadounidenses han emitido su voto pensando en los asuntos internos y, en particular, en las cuestiones de carácter económico y con una fuerte carga de emotividad ideológica. El futuro de las relaciones de Estados Unidos con la Unión Europea o con América Latina o su posición política en el Oriente Medio tienen una importancia marginal. En verdad, el devenir de la política exterior no ha sido resolutivo en el voto de los electores. Las elecciones presidenciales en Estados Unidos y en cualquier otro país de planeta se deciden con base en criterios, motivaciones, intereses y presupuestos puramente nacionales. Sin embargo, el resultado de las elecciones en EE UU no es indiferente en política exterior en razón de la agenda que han diseñado los candidatos. A primera vista, todo haría pensar que una nueva Administración Trump seguiría otorgando un lugar secundario a la posición del país en las relaciones internacionales mientras que una Administración Biden restablecería algunos componentes de la tradicional política exterior estadounidense. Pero nada asegura que se tenga que llegar a esta conclusión. El origen del mandato del nuevo presidente se encuentra en la voluntad y la defensa de los intereses nacionales y esto es lo que condicionará la política exterior.