Conte aliviará las restricciones a los asfixiados comerciantes italianos

Las regiones en zona roja pasarán a naranja para permitir la libre circulación de los ciudadanos durante las Navidades

Estudiantes de Roma protestas contra la educación a distancia por el coronavirus
Estudiantes de Roma protestas contra la educación a distancia por el coronavirusANSA/MASSIMO PERCOSSIEFE

Italia aún se encuentra inmersa en plena segunda ola, pero ya está pensando en cómo salir de ella con el levantamiento de algunas restricciones en Navidad. Todavía no hay un plan detallado, aunque los cambios no serán excesivos y estarán sujetos a la evolución de los criterios sanitarios que ya impuso hace semanas para confinar las zonas críticas. Se prevé que las tiendas puedan abrir hasta más tarde para aprovechar la temporada de compras, evitando aglomeraciones; y el Gobierno también pretende que algunos niños, que están estudiando desde casa, vuelvan a los colegios.

La cena de Nochebuena se ha convertido en monotema en el discurso mediático, pero todavía queda lejos y no está claro cuántas personas se podrán sentar a la mesa.

Antes, ya este viernes, regiones como Lombardía o Piamonte, donde la epidemia volvió a golpear con mayor virulencia, podrían pasar de la alerta roja a una naranja. Los mayores recursos de estos territorios les permiten unas medidas más laxas, pese a que el número de casos siga siendo alto. Este martes se registraron en Italia 853 fallecidos, la tercera cifra más alta desde el inicio de la epidemia y aunque los contagiados de covid-19 hayan pasado de unos 40.000 a los a 23.000 de ayer, Italia tiene la media más alta de infectados diarios de toda Europa.

Por eso, el Gobierno juega en dos planos. Por un lado, el primer ministro, Giuseppe Conte, que se ha mostrado contrario a mantener una posición excesivamente dura en esta segunda ola, podría ofrecer un mínimo alivio a los comerciantes. Ya hace semanas provocaron una cadena de manifestaciones y ahora se estaría pensando en ampliar el horario de apertura durante las próximas semanas.

Sin embargo, la situación sanitaria empuja claramente en el otro sentido. “Una cosa es aplacar la curva y otra pensar que podemos volver a socializar como siempre en Navidad, no nos lo podemos permitir”, dijo Conte el lunes en una entrevista en televisión.

Las últimas medidas están en vigor hasta el 3 de diciembre, por lo que se espera un nuevo decreto, probablemente el fin de semana, para sentar las nuevas bases y afrontar el periodo navideño. Lo previsible es que la mayoría de las regiones más afectadas salgan de las llamadas zonas rojas, que prevén la limitación de movimientos por el municipio y el cierre de los negocios no esenciales, aunque se mantendrán restricciones severas. Por ejemplo, no está previsto que bares y restaurantes puedan servir en el local más tarde de las seis de la tarde, como ocurre ahora.

Mientras, distintos sectores continúan sus quejas. Los últimos son los relacionados con el esquí, ya que el Ejecutivo tampoco prevé abrir las estaciones de montaña. Los dueños de los establecimientos reclaman al menos que no haya competencia desleal y que otros países alpinos tomen las mismas decisiones. De ahí que ayer Conte charlara con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, para armonizar ésta y otras medidas.