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Así es el tratado de salida: un acuerdo a la medida de Barnier

La UE retira el «backstop» a cambio de que Irlanda del Norte permanezca alineada a la regulación comunitaria para evitar una frontera dura.

La UE retira el «backstop» a cambio de que Irlanda del Norte permanezca alineada a la regulación comunitaria para evitar una frontera dura.

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Han sido jornadas maratonianas, incertidumbre y sorpresas. Desde el pasado viernes las dos delegaciones estuvieron reunidas de manera intermitente hasta que ha sido posible la fumata blanca. Estos son algunos de los puntos novedosos del pacto.

Irlanda: adiós al «backstop»

Se establece una solución de emergencia para evitar una frontera dura entre Irlanda del Norte (perteneciente a Reino Unido) y la República de Irlanda, que continuará siendo uno de los socios europeos. Se trata de una nueva póliza de seguro que entrará en vigor cuando termine el periodo transitorio en diciembre de 2020, con el objetivo de llenar este hueco hasta que Londres y Bruselas pacten su relación futura. Es el mismo espíritu que del ya archiconocido «backstop» negociado por Theresa May y rechazado tres veces en Westminster. Ahora el «backstop» como tal ha sido eliminado,aunque se sustituye por otro parecido.

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Acuerdos con terceros países

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En una muestra de contorsionismo político definido por Boris Johnson como «la cuadratura del círculo», Irlanda del Norte pasará oficialmente a la unión aduanera británica, pero seguirá las normas comunitarias. Esta pirueta pretende garantizar que Reino Unido y también Irlanda del Norte puedan establecer durante este tiempo acuerdos comerciales con terceros países. En el «backstop» de May todo el territorio británico seguía en la unión aduanera, lo que imposibilitaba estos pactos.

Controles en el mar de Irlanda

Los controles se harán en el mar de Irlanda y los responsables serán funcionarios británicos, auque la UE tendrá posibilidad de supervisión. Además, todo el territorio de Irlanda seguirá la normativa comunitaria del mercado único, lo que permite también no tener que aplicar controles en el Ulster.

Cuando un producto procedente de Reino Unido llegue a Irlanda del Norte, sufrirá un doble tratamiento dependiendo de su destino. Si se queda en Irlanda del Norte no tendrá que pagar un arancel, pero sí se le aplicará en caso de que acceda al mercado interior a través de la República de Irlanda.

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Una frontera blanda

Ante las dudas de que pasen mercancías sin control, Bruselas asegura que la gran mayoría del tráfico de bienes entre Reino Unido e Irlanda se realiza a través de Dublín y no en Irlanda del Norte. A su vez, la mayoría de estos productos son agroalimentarios. Pero se mantiene el gran interrogante, el de si estas nuevas normas pueden alentar el contrabando.

No obstante, la República de Irlanda sería el país más perjudicado por una frontera dura, pero el Gobierno de Dublín confía en que Stormont no apoye nunca una frontera dura entre las dos Irlandas, que pondría en riesgo los acuerdos de Viernes Santo. El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, cambió de postura el pasado jueves tras su reunión con Boris Johson y este punto de inflexión ha posibilitado el acuerdo. Hasta el momento, los Veintisiete habían cerrado filas con Irlanda y han levantado su veto con el giro de Varadkar.

En caso de que la Asamblea de Stormont vote en contra de mantener este régimen, en el plazo de dos años se establce una frontera dura en el Ulster con controles tanto de aduanas como de mercado interior. En el caso de que Stormont se pronuncie a favor de continuar, el estatus de Irlanda del Norte no se plantea hasta ocho años después.

Póliza con fecha de caducidad

¿Cuánto durará esta póliza de seguro? Es uno de los puntos más polémicos del pacto. Bruselas siempre se había negado a que hubiera una fecha de caducidad, pero ha acabado plegándose a las demandas británicas. Tras el periodo transitorio, en diciembre de 2020 entrará en vigor este nuevo régimen, pero cuatro años después la Asamblea norirlandesa de Stormont podrá ponerle fin por mayoría simple. De esta forma, los Veintisiete no tienen ni voz ni voto. La República de Irlanda es la gran perjudicada por esta concesión.

Factura y derecho de los comunitarios

Respecto al pago de la factura de Reino Unido a la UE y los derechos de los europeos y los comunitarios, el texto mantiene lo acordado con Theresa May.