Boris Johnson desafía a May y pide al Gobierno acelerar el Brexit

Su apoyo a una campaña que exige la salida inmediata de la UE pone en jaque a la «premier»

Su apoyo a una campaña que exige la salida inmediata de la UE pone en jaque a la «premier»

Unas de las primeras palabras que Theresa May pronunció al convertirse en primera ministra el pasado mes de julio fueron que era la persona «adecuada para unificar al partido». Su nuevo gabinete fue, de hecho, toda una declaración de intenciones. A pesar de que ella había hecho campaña por la permanencia en el bloque, otorgó las carteras más importantes a los euroescépticos más radicales, entre ellos Boris Johnson.

Su nombramiento como ministro de Exteriores causó gran revuelo a ambos lados del Canal de la Mancha. Y aquellos que vaticinaron problemas no se equivocaron porque el que fuera alcalde de Londres puso ayer en jaque a la «premier» al apoyar públicamente una campaña lanzada en Reino Unido a fin de presionar al Gobierno para que acelere el Brexit y cumpla con el compromiso de «recuperar el control sobre las leyes, las fronteras, el dinero y el comercio». Tan sólo tres días antes, May había manifestado al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, su intención de tomarse tiempo antes de activar el divorcio para poder así definir más claramente la postura británica. Con lo que el mensaje de Johnson se ha interpretado como la prueba irrefutable del malestar que existe en el actual Ejecutivo. En definitiva, mientras la premier pide tiempo a Bruselas, sus propios ministros –además de Johnson lo han hecho David Davis y Liam Fox– se apresuran a defender lo contrario.

El responsable de Exteriores, que fue el cabecilla de la campaña del Brexit, expresó ayer su respaldo al grupo «Cambiar el Reino Unido», que encabeza la diputada laborista Gisela Stuart y en el que participan miembros de la campaña «Vote por salir», previa al plebiscito. En su mensaje, el jefe del Foreign Office insta a partidarios y detractores del Brexit a trabajar conjuntamente «para aprovechar la oportunidad de que este país tiene ahora que forjar excitantes nueva relaciones, con la UE y con el resto del mundo». «Brexit significa Brexit –prosigue Johnson–, y eso significa cumplir sus instrucciones de recuperar el control sobre las leyes, las fronteras, el dinero y el comercio».

Por su parte, Stuart argumenta que «ahora no es el momento de los que quieren salir o de los que quieren quedarse; es el momento de los que quieren hacer cosas». El voto por salir de la UE ofrece la oportunidad de «revisar las estructuras democráticas y constitucionales», afirma. «Los británicos están impacientes por que nos pongamos a trabajar», añade la diputada. A pesar de las presiones, May ha reiterado que no activará el Artículo 50 este año. No ha concretado el calendario para 2017 ni tampoco ha especificado el tipo de acuerdo que aspira a negociar con la UE, lo que ha sido criticado por los empresarios y la oposición política.

UN SISTEMA PARA DISMINUIR LA INMIGRACIÓN

La ministra del Interior, Amber Rudd, está estudiando un sistema de permisos de trabajo para controlar la migración desde la UE. Londres busca el modo de satisfacer a los «Brexiters» que querían menos inmigración y acabar con las fronteras abiertas. Rudd, aliada de May, respaldó el objetivo del Ejecutivo de reducir la inmigración anual neta a Reino Unido de 327.000 a 100.000.