Internacional

Bruselas se resigna a dar una tercera prórroga a Londres

La Eurocámara retrasa su votación hasta que Westminster dé luz verde al acuerdo de salida

La Eurocámara retrasa su votación hasta que Westminster dé luz verde al acuerdo de salida

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Una vez más, vuelve a ser el mal menor. Las cancillerías europeas han comenzado a debatir la posibilidad de una tercera extensión de las negociaciones del Brexit. Los Veintisiete logran disimular a duras penas su hartazgo y deconfianza hacia Reino Unido, pero nadie quiere un Brexit sin anestesia el próximo 31 de octubre. Por eso, aunque no se esperan decisiones precipitadas, la posibilidad de una nueva prórroga parece abrirse paso de manera inexorable e irremediable. Pese a todas sus contraindicaciones.

Los embajadores europeos se reunieron de manera extraordinaria el domingo con el objetivo de proseguir el proceso de ratificación y dejar todo listo para que este jueves el pleno del Parlamento Europeo reunido en Estrasburgo avalase el acuerdo de divorcio. Pero estos planes parecen haberse truncado de manera definitiva, después de que ayer, el «Mr. speaker» de la Cámara de los Comunes, el ya archiconocido John Bercow, no permitiera que el acuerdo fuera votado. Tras esta decisión, la Eurocámara ha decidido interrumpir este procedimiento a la espera de que Westminster mueva ficha y dé luz verde al pacto. La próxima sesión plenaria del Parlamento Europeo está prevista para mediados del mes de noviembre.

La estrategia europea consistía, hasta el momento, en no mostrar sus cartas como una maniobra de presión para auxiliar a Boris Johnson en su pulso con Wetsminter. Pero parece que el pulso lo está ganando el Parlamento británico y la UE se ve obligada a cambiar de posición.

El presidente permanente del Consejo, Donald Tusk, prosigue sus contactos con las capitales europeas. Tras el silencio mantenido en las horas posteriores a la recepción de la carta de solicitud de prórroga –cuyo controvertido formato Bruselas no cuestiona–, se ha comenzado a hablar de manera clara sobre un nuevo retraso en el Brexit. Francia sigue defendiendo la necesidad de que cualquier extensión esté sujeta a un plan claro por parte de Reino Unido, y Alemania se muestra más pragmática, pero también quiere que Londres no maree a los Veintisiete con más idas y venidas. El ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, defendió ayer la posibilidad de una extensión «técnica» para que Londres pueda finalizar su proceso de ratificación o un período más largo en el caso de la convocatoria de nuevos comicios o un segundo referéndum en Reino Unido. En estos momentos, no se sabe si será necesaria la primera opción o la segunda.

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«Hemos acordado dos veces una extensión. He manifestado repetidamente mi opinión personal de que no estoy opuesto ideológicamente a una nueva extensión unos pocos días o unas pocas semanas si entonces encontramos una solución que excluya un Brexit duro», aseguró ayer Altmaier, a quien se considera una persona muy próxima a la canciller alemana, Angela Merkel.

Aunque las diferencias entre París y Berlín en este punto son notorias, se espera que lleguen a un punto de encuentro. Este mismo escenario ya se produjo ante la posibilidad de un Brexit caótico el pasado 29 de marzo y las cancillerías acordaron entonces una miniprórroga hasta las eleciones europeas del mes de mayo extensible hasta el 31 de octubre. Los Veintisiete dan por hecha la convocatoria de una nueva cumbre extraordinaria en Bruselas a finales de este mes. Otra vez al borde del precipicio.

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