Cameron arrebata a Miliband el voto de los trabajadores

El «premier» repunta en las encuestas aunque no logra la mayoría absoluta.

David Cameron cambió ayer su americana y zapatos de firma por una sudadera y botas de montaña para hacer una visita a una granja de Chadlington. La finca estaba situada en la circunscripción de Oxfordshire, por la que se presenta candidato para las elecciones generales del próximo 7 de mayo. Ver a un líder «tory» al que muchos siguen tachando de pijo tirado en el suelo con barro, dando el biberón a corderitos recién nacidos era pura estrategia electoral. Pero los asesores pueden estar contentos porque si el objetivo es lograr que su imagen no se vincule exclusivamente a las clases más adineradas, el plan parece que está funcionando.

En un movimiento insólito, los conservadores se han hecho ahora con el eslogan atribuido históricamente a los laboristas de «partido de los trabajadores». Según una encuesta publicada ayer por «The Sunday Times», un 56% de los votantes considera que los «tories» serían mejores para los empleados de las grandes empresas ante un 28% que apostaba por el partido de Ed Miliband. El resultado potencia el argumento repetido estos días por Cameron de merecer una segunda legislatura debido a que en estos últimos cinco años, su Gobierno ha creado cifras de empleo históricas. Con todo, los «tories» no se olvidan de sus raíces. Y en este sentido, George Osborne señaló ayer que no tenía planes de subir la tasa máxima del impuesto sobre la renta si ganaban las elecciones, aunque tampoco era algo que descartara por completo. Con el Ejecutivo de coalición de conservadores y liberaldemócratas esta tasa bajó del 50% al 45% en 2013.

Lo cierto es que cada mensaje importa porque los dos partidos mayoritarios están empatados en las encuestas. Conservadores y laboristas coinciden con un 33 por ciento y a día de hoy, ninguno parece que vaya a conseguir mayoría absoluta. Es por esto por lo que las formaciones minoritarias han adquirido todo el protagonismo, conscientes de que se convierten en llaves para posibles gobiernos. Miliband ya ha descartado cualquier coalición con los independentistas escoceses, fórmula que había tomado fuerza en las últimas semanas. Pero Cameron no se ha cerrado aún ninguna puerta. Aunque varios parlamentarios del Partido Conservador se unirían al UKIP en caso de que renueve su alianza con los europeístas del Partido Liberal Demócrata. Eso es al menos lo que manifestó ayer el líder euroescéptico Nigel Farage, que con su mensaje anti-Bruselas y anti-inmigración ha consolidado a su partido como tercera fuerza política. «Si Cameron vuelve como primer ministro a través de una coalición con Clegg y los términos del referéndum de salida de la UE que ha prometido para 2017 siguen la línea de los liberaldemócratas veréis muy bien que habrá una grave fractura dentro del Partido Conservador», señaló. Por su parte, el índice de aprobación del líder «tory» supera por primera vez en casi cuatro años al de rechazo, según un sondeo publicado ayer por «The Sunday Times», que le da el 47 por ciento de apoyo ciudadano. La popularidad de Miliband, también ha mejorado, aunque sigue siendo inferior a la de su formación, el Partido Laborista.