Política

China arresta a un ex diplomático canadiense

El arresto se produjo horas antes de la vista que decidirá en Vancouver la libertad condicional de Meng Wanzhou.

El arresto se produjo horas antes de la vista que decidirá en Vancouver la libertad condicional de Meng Wanzhou.

«Graves consecuencias». Con estas contundentes palabras el «Diario del Pueblo», altavoz oficial del Partido Comunista chino (PCCh), advirtió el domingo a Canadá para que pusiera de inmediato en libertad a Meng Wanzhou, la hija del fundador del gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, detenida en Vancouver a petición de Washington. Dos días después, se conocía la noticia de que las autoridades del gigante asiático habían arrestado a un ex diplomático canadiense, una detención que ha avivado los temores a las represalias contra la comunidad empresarial extranjera en China. El arresto del canadiense Michael Kovrig se produjo después de que las autoridades chinas convocaran a los embajadores de Canadá y Estados Unidos en protesta por una detención que tacharon de «violación de los derechos humanos», algo paradójico en un país que dejó morir entre rejas al premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo.

Ayer, la compañía en la que ahora trabaja Kovrig desde febrero de 2017, International Crisis Group, aseguró estar buscando una respuesta. «Estamos haciendo todo lo posible para obtener información adicional sobre el paradero de Michael, así como su pronta y segura liberación», escribieron en un comunicado. Poco después era el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el que confirmaba oficialmente la detención, aunque no especificó el nombre del arrestado, y que su Gobierno se había puesto en contacto de Ottawa está en contacto con las autoridades de Pekín. «Es un asunto que nos tomamos muy seriamente», declaró Trudeau en Ottawa.

Después la radiotelevisión pública CBC confirmó que se trata de Michael Kovrig, quien precisamente fue el encargado de organizar el viaje que Trudeau a China en el mes de diciembre del año pasado.

Pese a que a última hora no se había esclarecido si esta detención tenía relación directa con el arresto de Meng, a quien acusan de haber cometido fraude para violar las sanciones de Estados Unidos contra Irán, el editorial del domingo del diario oficial comunista era tajante. «La única manera de que Canadá evite pagar un precio muy caro es corregir su error, desistir inmediatamente de esta violación de los derechos legales de la ciudadana china y transmitir al pueblo chino la explicación que merece», rezaba el texto.

Precisamente, desde la detención de Meng, de 46 años de edad, numerosos analistas financieros habían adelantado la posibilidad de que Pekín tomara represalias contra empresas canadienses o estadounidenses como ya pasó en 2014. Entonces, una pareja canadiense, Kevin y Julia Garratt, estuvo detenida durante casi dos años después de que Ottawa acusara a China de piratear el sistema informático nacional.

Mientras el Gobierno canadiense espera noticias de Kovrig, ayer se celebraba en Vancouver la tercera y probablemente última audiencia tras la cual la Justicia canadiense determinará si Meng quedará o no en libertad bajo fianza a la espera del desenlace del proceso legal inciado para su posible extradición a Estados Unidos.