Cinco victorias bajo la sombra del fraude electoral en América Latina

De Venezuela a México, el fantasma de la manipulación del voto en las elecciones es un arma recurrente tanto en la izquierda como en la derecha

De Venezuela a México, el fantasma de la manipulación del voto en las elecciones es un arma recurrente tanto en la izquierda como en la derecha

El fantasma del fraude electoral es un viejo conocido en los países de América Latina, que refleja la débil institucionalidad de sus democracias y refuerza la inestabilidad política. La sombra de la manipulación de los votos acaba de reaparecer, una vez más, en Bolivia, donde el presidente Evo Morales ha sido acusado por el opositor Carlos Mesa de tergiversar el escrutinio para evitar una segunda vuelta.

La difusión por parte del Tribunal Supremo Electoral boliviano de un resultado preliminar no oficial, que da al presidente por unas décimas la victoria en primera vuelta, ha desatado las protestas en varias ciudades del país. Este recuento otorga a Evo Morales el 46,85 por ciento de los votos frente al 36,74 de Carlos Mesa, con solo once décimas para proclamarle vencedor de primera vuelta. En Bolivia, ley electoral da la victoria al candidato si llega al 50 por ciento de los votos en la primera vuelta o si logra diez puntos de ventaja sobre el segundo candidato.

La denuncia de fraude electoral es un arma que ha usado tanto la derecha como la izquierda en América Latina. Y a menudo quedan en simples acusaciones ante la imposibilidad de verificar de forma independiente la existencia de un verdadero fraude.

Las organizaciones internacionales que prestan soporte técnico y humano mediante misiones de observadores para vigilar el normal funcionamiento del proceso electoral, como la Organización de Estados Americanos o la propia Unión Europea, no siempre disponen de todos los recursos para esclarecer la amenaza de posibles "pucherazos".A continuación explicamos cinco procesos electorales en la historia reciente de América Latina en la que el ganador se impuso en medio de denuncias de trampas y adulteración del voto popular.

1. VENEZUELA (2013)

En las elecciones presidenciales de 2013, solo unos meses después de la muerte de Hugo Chávez, el candidato Nicolás Maduro se impuso por 233.935 votos sobre el opositor Henrique Capriles. La coalición de partidos antichavistas denunció la existencia de un fraude y Maduro accedió a hacer un recuento del 100% de los votos, algo que finalmente no sucedió porque el Consejo Nacional Electoral declaró que en Venezuela el proceso era automatizado y que la auditoría propuesta no se podía realizar en los términos propuestos. Gustavo Palomares, presidente del instituto de Altos Estudios Europeos y observador de la UE en aquellas elecciones, dijo que "ante ese margen tan escaso de votos y con las más de 1.300 incidencias contabilizadas, y teniendo en cuenta que no se han cruzado los tres instrumentos de control de voto, que son el recuento en voto automático, el recuento en acta y en cuaderno de escrutinio (...) es sin duda posible (que la alteración haya ocurrido)”.

MEXICO (2006)

El candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente de México, perdió las elecciones de 2006 ante Felipe Calderón, del partido conservador, por un margen de 216.821 votos. Obrador no aceptó el resultado y presentó numerosas pruebas del supuesto fraude. Además, logró movilizar a sus seguidores hasta el punto de paralizar el Paseo de la Reforma e la capital mexicana durante varios meses con enormes manifestaciones. En México las prácticas fraudulentas en las elecciones tienen una larga tradición derivada de los años del PRI en el poder, que logró gobernar más de 70 años seguidos con elecciones cada seis años en un régimen que Vargas Llosa denominó "la dictadura perfecta". Al hilo de lo sucedido en 2006, el historiador mexicano del CIDE, José Antonio Crespo, escribió un libro en el que defendía que en esa elección presidencial "hubo muchas actas electorales con errores aritméticos (más de 81.000), no conocemos con certeza quién ganó, porque la cantidad de votos irregulares contenidos en tales actas fue mayor que la distancia entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador". En su estudio, basado en 150 distritos electorales (la mitad del país), encontró 316.539 sufragios sin justificación alguna.

HONDURAS (2017)

El rifirrafe entre los dos candidatos hondureños en las elecciones de 2017 fue solventado por el Tribunal Supremo Electoral al declarar ganador a Juan Orlando Hernández, líder del conservador Partido Nacional con una ventaja de 1,7% de los votos, unos 50.000 votos, por sobre su rival Salvador Nasralla. Éste iba ganando por 5 puntos durante el recuento de sufragios, pero tras producirse cortes inesperados en el sistema informático, el presidente de facto, Orlando Hernández, salió victorioso. La reelección de Orlando fue además controvertida porque la Constitución impide repetir como candidato a unas elecciones. Lo mismo sucedió en Bolivia con Evo Morales. Morales impulsó un referéndum en 2016 pero lo perdió. Finalmente, el Constitucional le abrió la puerta para postularse a las presidenciales cuyo resultado está ahora en juego.

PERÚ (2000)

Probablemente fueron las primeras elecciones en Latinoamérica del siglo XXI teñidas por las sombras de fraude. El presidente Alberto Fujimori se postuló para un tercer mandato aunque la Constitución de Perú solo permitía como máximo una reelección. El opositor Alejandro Toledo (que un año después se convirtió en presidente) denunció trampas en el proceso electoral. Finalmente, Fujimori se hizo con el 49,9 por ciento de los votos y Toledo llegó al 40,2 por ciento. Al no llegar al 50% ni obtener una ventaja de diez puntos, se fue a una segunda vuelta. Toledo llamó al boicot a las urnas y pidió a sus seguidores “viciar su voto”. El resultado de la votación en segunda vuelta sería de 51% para Fujimori, 30% de votos nulos y 18%. Un año después, el jefe de la misión de observadores en Perú de la Organización de Estados Americanos (OEA), Eduardo Stein, afirmó que la reelección de Fujimori fue posible gracias al "fraude".

NICARAGUA 2017

Daniel Ortega fue reelegido en medio de un agria polémica en Nicaragua después de que los tribunales ilegalizaran a la segunda fuerza política del país al ser anulada la candidatura del opositor Luis Callejas por un fallo de la Corte Suprema, dejando así el camino expedito para que el líder sandinista siguiera en el poder. Es verdad que se presentaron más partidos más, pero unos eran aliados de Ortega y otros habían obtenido menos del 10% de los votos en las elecciones de 2011. El Frente Amplio por la Democracia, que aglutinó a la oposición ilegalizada, calculó que hubo una abstención del 70%.