Corbyn rechaza dimitir tras perder la moción de confianza

Desde el domingo, cerca de cuarenta miembros de su equipo han renunciado a su puesto para tratar de forzar su marcha

El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn
El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn

Un total de 172 diputados laboristas votaron en contra de Corbyn, que recibió el apoyo de 40 de sus compañeros y que ha rehusado dejar su cargo hasta ahora, a pesar de la presión que ha sufrido en los últimos días

El líder laborista, Jeremy Corbyn, desafió ayer a su grupo parlamentario al continuar en el cargo a pesar de la oleada de dimisiones en su equipo y el voto de censura al que le sometieron sus compañeros. Su pasividad en el referéndum europeo fue la gota que colmó el vaso para sus filas. El 81% de los diputados laboristas que participaron en la moción de confianza para tratar de forzar su salida se posicionó anoche en su contra (172 votos frente a 40). Aunque la moción no es vinculante, es evidente que Corbyn no cuenta con autoridad. Pero el político dice que dimitir en este momento sería una traición a las bases y los sindicatos que le eligieron por amplia mayoría hace menos de un año.

Según Corbyn, la oposición debe aprovechar la debilidad de los «tories» para «pedir responsabilidades al Gobierno, oponerse a la austeridad y marcar un camino de salida [de la UE] que proteja los empleos y los ingresos» de los trabajadores. En el partido insisten en que el cambio de liderazgo conservador desemboque en nuevas elecciones generales antes de 2020, por lo que se debe acelerar cuanto antes un proceso para sustituir a un hombre, al que consideran «inelegible».

El ex ministro de Exteriores Jack Straw fue uno de los dirigentes laboristas que hizo público ayer su disgusto por la posición «completamente insostenible» a la que Corbyn ha abocado al partido. «Ésta es la crisis más seria que ha afectado al Partido Laborista desde 1935, cuando tuvimos a un líder pacifista e incompetente», dijo en referencia a George Lansbury, que dirigió la formación durante tres años. Por su parte, Diane Abbott, portavoz de Sanidad tras la cascada de dimisiones en el «gabinete en la sombra», defendió al veterano político: «Los parlamentarios no son quienes eligen al líder laborista, lo hace el partido. Creo que es muy triste que los compañeros hayan decidido representar este circo. No quieren que haya unas elecciones al liderazgo porque no están seguros de si las ganarían».

El Partido Laborista obtuvo 232 diputados en 2015, un resultado que propició una mayoría absoluta de los conservadores y precipitó la dimisión de Ed Miliband como líder. Según una encuesta de YouGov, ese resultado podría empeorar si se repitieran los comicios ahora. El 27% de quienes votaron a los laboristas el año pasado asegura que son menos proclives a repetir su voto tras el Brexit. En opinión del ex ministro de Interior David Blunkett, el partido sería «aniquilado» en unas generales si Corbyn se mantiene al frente. «No queremos perder un tercio de los diputados laboristas porque se niegue a pasar el testigo a alguien que pueda dirigir la formación con credibilidad», afirmó.