Las dos Coreas desfilarán juntas en la inauguración de los Juegos Olímpicos

El régimen norcoreano ha propuesto que la delegación que enviará a los Juegos viaje por tierra y atraviese el paso situado en la franja occidental de la frontera empleado para el funcionamiento del polígono intercoreano de Kaesong, clausurado desde 2016.

El delegado jefe de Corea del Norte Jon Jong-su (2d) durante una reunión con el delegado jefe de Corea del Sur y viceministro de unificación Chun Hae-sung
El delegado jefe de Corea del Norte Jon Jong-su (2d) durante una reunión con el delegado jefe de Corea del Sur y viceministro de unificación Chun Hae-sung

El régimen norcoreano ha propuesto que la delegación que enviará a los Juegos viaje por tierra y atraviese el paso situado en la franja occidental de la frontera empleado para el funcionamiento del polígono intercoreano de Kaesong, clausurado desde 2016.

Sobre un fondo blanco se presenta la silueta de la península de Corea en un color azul sin divisiones. Así es la bandera de la «Unificación coreana» bajo la que caminarán de la mano las dos Coreas en la inauguración de los próximos Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en la localidad surcoreana de PyeongChang en menos de un mes. Ambos países, que se encuentran técnicamente en guerra desde que firmaran el armisticio de 1953, acordaron ayer desfilar unidos y presentar un equipo conjunto de hockey femenino a un evento deportivo que está sirviendo de escenario para mejorar sus relaciones, congeladas desde hace dos años.

Será la tercera vez que se presenta un equipo coreano unificado a un evento deportivo, y la primera desde 1991, año en el que las dos Coreas compitieron juntas en los Campeonatos del Mundo de Ping Pong de Japón y en el Mundial Sub 20 de Fútbol.

La decisión se hizo pública ayer a través de un comunicado conjunto después de que finalizara una nueva ronda de conversaciones –la tercera– en la aldea de la tregua de Panmunjom, sita en la conocida como Zona Desmilitarizada, en la que se firmó el alto el fuego hace más de cincuenta años. Las dos partes se sentaron cara a cara por primera vez el pasado 9 de enero después de que el líder norcoreano mostrara su interés en participar en las Olimpiadas, recibiera una propuesta de diálogo por parte de Seúl y la aceptara. Desde entonces, las conversaciones bilaterales se han centrado en gestionar la participación de Pyongyang en una competición que a Seúl le ha costado conseguir años.

Hasta la fecha, han acordado que el régimen Juche envíe una potente delegación compuesta por unas 550 personas. De ellas, 230 serán animadoras, 140 músicos y 30 luchadores de taekwondo, quienes llevarán a cabo una exhibición de un deporte internacional originario de este lugar. Para lograrlo, Pyongyang ha propuesto desplazarse hasta Corea del Sur por tierra con la finalidad de eludir las sanciones impuestas por Seúl, unos castigos que el presidente surcoreano, Moon Jae In, dijo que no rebajaría manteniendo su política de sanciones combinada con la apertura al dialogo que tanto le ha caracterizado desde su llegada al poder.

Las conversaciones de ayer coincidieron con el encuentro de una veintena de titulares de Exteriores en Vancouver (Canadá). En él, los cancilleres presentes expresaron su apoyo al diálogo intercoreano y mostraron su esperanza de que se allane el camino para aliviar la tensión en una región en la que en el último año Kim Jong Un ha lanzado dos decenas de misiles y ha realizado un potente ensayo nuclear. En ese sentido, la ministra surcoreana insistió en que «Corea del Norte ha aceptado el diálogo intercoreano para participar en las Olimpiadas, pero todos los ministros estamos de acuerdo de que estas conversaciones pueden llevarnos a discutir una resolución pacífica al asunto nuclear si manejamos bien esta oportunidad».

Sin embargo, mientras que para muchos llegar a negociar el programa nuclear puede ser el verdadero trasfondo de los diálogos, para Estados Unidos cualquier negociación con el régimen de Kim pasa por su renuncia a las armas atómicas, por lo que ayer el país norteamericano reafirmaba su compromiso con su política de «máxima presión» hacia Pyongyang. En ese sentido, el secretario de Estado, Rex Tillerson, manifestó la disposición de su país a «imponer sanciones unilaterales» más allá de las impuestas por la ONU y volvió a exigir a China y Rusia –países que no acudieron a la reunión en Canadá– que implementen los castigos acordados.

A la espera de que este sábado las dos Coreas presenten los resultados de sus conversaciones en Suiza al Comité Olímpico Internacional, que deberá dar el visto bueno a la participación de los atletas norcoreanos en los Juegos, las dos Coreas han anunciado diversos actos previos a la competición. Entre ellos, celebrar un evento cultural conjunto en el monte Kumgang antes de la ceremonia de apertura o llevar a cabo entrenamientos conjuntos entre los atletas de esquí en la estación de esquí norcoreana de Masikryong, escenario en otras ocasiones de la reunión de familias coreanas separadas por la guerra.