Oriente Medio

Trump da un plazo de diez días a Irán o "pasarán cosas malas"

A pesar de los giros verbales de Trump, la suerte parece ya echada: el inicio de una guerra, que será larga y de un alcance mucho mayor que la de junio pasado, puede ser cuestión de días o semanas

Washington (United States), 19/02/2026.- US President Donald Trump speaks during the Board of Peace meeting at the Donald J. Trump U.S. Institute of Peace in Washington, USA, 19 February 2026. Established by Donald Trump and led by the government of the United States, the Board of Peace (BoP) is a body tasked with overseeing the processes of the Gaza peace plan. (Estados Unidos) EFE/EPA/ALESSANDRO DI MEO
Donald Trump en la Junta de Paz de GazaALESSANDRO DI MEOAgencia EFE

Tambores de guerra en Oriente Medio. “Veremos en los próximos diez días si somos capaces de llegar a un acuerdo con Irán o no. (…) Está claro después de años que no es fácil lograr un acuerdo con Irán. Pero tenemos que lograr un acuerdo significativo porque, de otra forma, pasarán cosas malas”. Fue el ultimátum -o juego de despiste- de Donald Trump ayer en el curso de la presentación de la Junta de Paz para Gaza en Washington mientras las informaciones que apuntan al inicio de una operación militar estadounidense a gran escala contra la República Islámica ganan en solidez con el paso de las horas.

Ocho meses después de la guerra de los 12 días -una concatenación de exitosos golpes israelíes a la élite y las infraestructuras científica y militar iraníes- y un mes después de haber sofocado una auténtica revuelta en las calles de todo el país, el régimen, exhausto y contestado como nunca, se enfrenta a su momento más crítico desde su nacimiento en 1979. Y Oriente Medio, consciente de que una eventual guerra tendrá alcance regional, contiene nuevamente la respiración.

El portaaviones el USS Gerald R. Ford, el mayor del planeta, avanza por aguas del Mediterráneo camino de Oriente Medio para unirse a un impresionante despliegue naval y aéreo que no puede tener ya otra razón de ser que una campaña bélica toda vez que un acuerdo en los términos que Washington pretende -fin del programa de misiles, suspensión del enriquecimiento de uranio y del programa de desarrollo de misiles y suspensión del apoyo a la red de milicias proiraníes en la región- es para la teocracia chií el equivalente a la rendición. Y, a pesar del tono optimista de la delegación iraní tras el último encuentro celebrado en Ginebra, no hay prevista una nueva ronda de negociaciones nucleares indirectas entre EEUU y la República Islámica.

A pesar de los giros verbales de Trump, la suerte parece ya echada: el inicio de una guerra que, según las fuentes militares y gubernamentales estadounidenses consultadas por las agencias y medios internacionales en las últimas horas, será larga y de un alcance mucho mayor que la de junio pasado, puede ser cuestión de días o semanas. “El jefe se está cansando. Algunas de las personas que le rodean le advierten contra una guerra con Irán, pero creo que hay un 90% de probabilidades de que veamos acción cinética en las próximas semanas”, aseguraba a última hora del miércoles un asesor del inquilino de la Casa Blanca a uno de los medios estadounidenses con mejores fuentes en la Casa Blanca, Axios. Según la CBS, varios asesores en materia de seguridad nacional han informado ya al presidente de Estados Unidos que sus fuerzas están preparadas para iniciar el eventual ataque este fin de semana.

Por su parte, un día después de su conversación con el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, el director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, aseveraba ayer en entrevista a la agencia Bloomberg que “la ventana diplomática de Irán se cierra” y advertía de que el

tiempo se le agota al régimen de los ayatolás para llegar a un acuerdo con Estados Unidos. Prácticamente a la misma hora, el senador republicano por Carolina del Sur Lindsey Graham avisaba de que la decisión respecto a Irán “ya ha sido tomada” y recordaba que “los buques que van de camino [a Irán] no lo hacen precisamente por el buen estado de la mar en este inicio de año”.

Con el USS Gerald R. Ford de camino, Washington cuenta ya en aguas de Oriente Medio con 12 buques: el portaaviones de propulsión nuclear clase Nimitz Abraham Lincoln, tres destructores clase Arleigh Burke que completan su grupo de ataque; dos destructores capaces de realizar ataques de misiles de largo alcance y tres buques especializados para combatir cerca de la costa. Además, ha enviado más de medio centenar de aviones de combate a la zona, entre ellos decenas de F-16, F-22 y F-35.

Mientras tanto, uno de los principales apoyos del régimen iraní, Rusia, alertaba ayer del “aumento sin precedentes” de las tensiones en Oriente Medio y pedía contención a Estados Unidos e Irán. “Estamos viendo en estos momentos un aumento sin precedentes de las tensiones en la región”, afirmaba este jueves el portavoz presidencial ruso Dimitri Peskov. “Esperamos que los medios políticos y diplomáticos, así como las negociaciones, prevalezcan en la búsqueda de un acuerdo”, expresaba en vísperas del inicio de una serie de maniobras navales irano-rusas en el golfo de Omán y el norte del océano Índico. En un intento de evitar el ataque estadounidense a su aliado iraní, también desde Moscú los responsables del operador estatal nuclear de Rusia hacían pública su disposición a aceptar el uranio enriquecido de la República Islámica en caso de alcanzar un acuerdo con Washington.