El amargo adiós de Ban Ki Moon

La guerra de Siria y la crisis de refugiados ensombrecen el mandato del diplomático surcoreano como secretario general de la ONU

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon

La guerra de Siria y la crisis de refugiados ensombrecen el mandato del diplomático surcoreano como secretario general de la ONU

Le consideran el peor secretario general de Naciones Unidas. Los críticos de Ban Ki Moon le echan en cara que le falta carisma, que evita tomar decisiones que le puedan afectar y, sobre todo, su incapacidad de poner fin al conflicto de Siria. Al menos, no se pude negar que tardase un año en pronunciarse al respecto de la sangría llevada a cabo por el régimen del presidente Bashar al Asad, un oculista sirio de profesión en Londres, al que el destino le hizo tener que volver a su país para seguir el legado de su padre.

Sin embargo, sus defensores hacen hincapié en su calma, su firmeza y estabilidad con la que ha estado al frente de la institución durante estos últimos diez años. Todavía así, es innegable reconocer que nadie le recordará cuando el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki Moon se marche.

En cambio, no ha sido Siria su gran error. La incapacidad para solucionar el conflicto ha puesto de manifiesto las divisiones del Consejo de Seguridad, órgano ejecutivo de la ONU, el cual los miembros permanentes -Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y China- utilizan para sacar adelante sus agendas nacionales. El propio alto diplomático surcoreano ha reconocido en diferentes ocasiones que los cinco años de conflicto en Siria han minado la credibilidad de la ONU. Parece que es el presidente Vladimir Putin el ganador real. Ha mantenido en el poder a su aliado en la zona, el presidente Bashar al-Assad. Mientras el presidente Barack Obama se ha visto resignado a admitir su fracaso después de haber afirmado en diferentes ocasiones que tenía que abandonar el poder.

Reconocido por él mismo, siente “vergüenza” y “enfado” por la incapacidad de la comunidad internacional ante la guerra en Siria, una país que jamás volverá a ser el que era. Al menos, intentó desquitarse en su último debate ante la Asamblea General de Naciones Unidas esta semana, mientras veía los aspirantes a ocupar su puesto de secretario general de la ONU hacer “lobby” estos días. El martes les criticó de forma severa. Poco ha hecho más que acusar a los presidentes, primer ministros y monarcas presentes de mantener la “alimentar la máquina de guerra” en Siria, violar los derechos humanos e impedir la entrega de ayuda humanitaria. A juicio del alto diplomático surcoreano, “los poderosos jefes de ambos lados tienen sus manos manchadas de sangre en el conflicto de Siria. Presentes en esta sala están los representantes de gobiernos que han ignorado, facilitado, financiado y participado o incluso planeado o ejecutado atrocidades contra los civiles sirios”, indicó en clara referencia a Estados Unidos, Rusia y el propio gobierno sirio, que no ha hecho más que cargar contra su propia población. “Muchos grupos han matado a civiles inocentes -ninguno más que el gobierno de Siria, cuyas bombas barril caen en los barrio y torturan de forma sistemática a miles de detenidos”, indicó Ban Ki Moon sobre la situación en el país de Oriente Medio, donde tiene una lugar una guerra con múltiples bandos. Además de Moscú y Washington, también intervienen de manera directa o indirecta Arabia Saudí, Qatar y Turquía.

Con todo, ni siquiera extrañó a los diplomáticos su discurso. Todo parecía estar sobre el guión. “En su último, año. Y es normal”, indicó un funcionario de Naciones Unidas a LA RAZÓN, que reconoce que los problemas con el terrorismo internacional y la crisis de los refugiados han puesto de manifiesto la falta de eficacia de Naciones Unidas. A estos asuntos, se suman la guerra civil en Sri Lanka y la situación en Sudán del Sur y Yemen. Todo a pesar de que parece que pocos diplomáticos se acuerdan de estos lugares en la institución.

Más controvertido para Naciones Unidas en sí han sido as acusaciones de abuso sexual en 2014 en la República Centroafricana. El equipo del surcoreano decidió cargó contra el soplón, que optó por dimitir tras las frustraciones por la impunidad de la que fue testigo. Que se sepa hubo casi cien denuncias de abuso y explotación sexual contra los “cascos” de la ONU el año pasado. A estas, se unen 25 durante este año.

Todavía así, más le dolió a Ban Ki Moon las críticas por la crisis de cólera en Haití, que llevaron soldados de la ONU después del terremoto. Después de años de negar la culpabilidad, este verano se admitió la responsabilidad de Naciones Unidas.

Sobre todo se recordará su falta de liderazgo después del carismático ganés Kofi Annan. En cambio, era lo que el presidente republicano de Estados Unidos George W. Bush quería cuando se votó a Ban. No se puede negar la caída del índice de extrema pobreza y mortalidad infantil bajo el mandato del surcoreana. A la vez, hay más niñas que reciben educación. A pesar de que nunca se confió en él, consiguió los compromisos internacionales con los Acuerdos de París en Cambio Climático para reducir las emisiones de gas de la comunidad internacional.

En busca del sucesor

El perfil bajo del actual secretario general de la ONU, ayudó a Ban Ki Moon a convertirse en el candidato perfecto. El presidente de Estados Unidos de entonces George W. Bush quería alguien así. Estos días se piensa en que podría ser mujer como una de las posibilidades. Por ello, se hacen fuertes la candidatura de la ministro de Asuntos Exteriores de Bulgaria Irina Bokova, la primer ministro de Nueva Zelanda Helen Clark, la ministro de Asuntos Exteriores de Moldovia Natalia Gherman y la jefe de la Diplomacia de Argentina Susana Malcorra. En cambio, Rusia, con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, recuerda que nunca ha habido un candidato del bloque de Europa del Este. Ahí tienen su oportunidad el ministro de Asuntos Exteriores de Serbia Vuk Jeremic, el de Macedonia Srgjan Kerim, el de Eslovaquia Miroslav Lajcak y el ex presidente de Eslovenia Danilo Turk. Mientras, a España, le vendría bien el ex primer ministro de Portugal Antonio Guterres. En cambio, a Inglaterra, con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, no le interesa una candidata argentina por la cuestión de las Islas Malvinas. Mientras, la asisitencia de Bokova y Lajcak a la escuela en Moscú, donde las bromas aseguran que en realidad fue al KGB, no les ayudan en sus intentos de conseguir el respaldo de Estados Unidos.