Política

El Estado Islámico le enseña los dientes al régimen sirio de Bachar al Asad

Un «check point» del Ejército iraquí capturado por los milicianos del Estado Islámico, en el noroeste de Bagdad.
Un «check point» del Ejército iraquí capturado por los milicianos del Estado Islámico, en el noroeste de Bagdad.

Tras hacerse con buena parte del norte de Siria y mostrar su superioridad frente a los rebeldes, el Estado Islámico (EI) le enseña ahora los dientes a un nuevo contrincante que no parece que vaya a ponérselo fácil: El régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.

Los yihadistas se volcaron primero en los combates contra los insurgentes, y desde hace un semana volvieron la cabeza hacia objetivos gubernamentales con el asalto al campo de gas de Shaer, el más importante de Siria, donde causaron centenares de muertos entre las fuerzas leales a Al Asad.

Además, "en los dos últimos días, el EI ha lanzado la mayor ofensiva coordinada contra el régimen con ataques a la base de la División 17 del Ejército en Al Raqa y la sede del partido Al Baaz en Al Hasaka", dijo en declaraciones a Efe el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abderrahman.

Desde el jueves, al menos cuarenta efectivos gubernamentales han muerto en esos choques, frente a las veintiún bajas en las filas de los yihadistas.

Para el analista militar Hisham Yaber, el EI ha comenzado a atacar al régimen porque está dentro de su estrategia para "limpiar de enemigos"y controlar totalmente las provincias de Al Hasaka y Al Raqa, ambas en el norte, después de sus triunfos frente a los rebeldes.

Sin embargo, da la impresión de que el ejército sirio no se lo va poner tan fácil como el iraquí, cuyos soldados huyeron despavoridos de la ciudad de Mosul ante el avance de los radicales.

"Las fuerzas armadas sirias son muy fuertes y están motivadas", además de contar con superioridad aérea, dijo a Efe Yaber, general libanés retirado, que subrayó que solo en la División 17 en Al Raqa, podría haber entre 12.000 y 15.000 uniformados.

Todavía es pronto para ver hacia dónde se inclinará la balanza, aunque Yaber considera que la clave está en Damasco.

"Si el régimen se siente cómodo en la capital, podrá permitirse atacar zonas del norte como Alepo y Al Hasaka, pero si Damasco peligra no podrá hacer frente al EI en el norte, porque tendrá que concentrar sus fuerzas para defenderla", advirtió.

El director del Centro para Estudios de Oriente Medio de Beirut, Haizam Muzahem, destacó a Efe que se trata de dos fuerzas muy bien equipadas y entrenadas que se enfrentan entre sí, a diferencia de lo que ocurrió con el ejército iraquí.

Un factor que podría desequilibrar la situación sería una alianza entre el EI y su rival en el territorio sirio, el Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en este país.

Muzahem no descartó una hipotética reconciliación entre ambos grupos porque, a fin de cuentas, "comparten la misma ideología fundamentalista".

Y es que los problemas entre ambas han sido más por una cuestión de "ego"entre el líder del EI, Abu Bakr al Bagdadi, y el del Frente Al Nusra, Abu Mohamed al Yulani.

De hecho, por su proximidad en ideología y objetivos, "algunas facciones del Frente al Nusra han jurado lealtad al EI en la provincia de Deir al Zur (noreste)", recordó Muzahem.

En los últimos dos meses, el avance del EI ha sido imparable: A finales de junio, proclamó un califato islámico en Irak y Siria, tras hacerse con amplias áreas del norte y el centro del territorio iraquí.

En el suelo sirio, tiene en sus manos zonas desde la frontera con Turquía hasta el acceso nororiental de la ciudad de Alepo y, de oeste a este, desde el desierto de Homs hasta la frontera con Irak.

Esta semana, también han estallado combates entre el EI y el régimen por el dominio del aeropuerto militar de Kueires, en la periferia de Alepo.

Pese a estos choques, los extremistas no han dejado de luchar contra otras facciones armadas, ya que actualmente se baten frente a las llamadas Unidades de Protección del Pueblo Kurdo en la región de Kobani, también en la provincia de Alepo.

Según el general Yaber, el cambio de estrategia del EI echa por tierra algunas teorías que apuntaban una complicidad entre esta organización y las autoridades sirias.

"Lo que pasaba es que hasta ahora el EI se limitaba a luchar contra otros grupos y el régimen no intervenía, porque le venía bien, ya que estaba centrado en proteger Damasco, Latakia y la carretera que une la capital con Homs ¿Para qué iba a meterse?", se preguntó.

Un panorama que en estos momentos parece que está mutando por las ansias de territorio de los radicales hasta el punto de que, como incide Muzahem, el régimen y el EI ya no pueden ignorarse por más tiempo.