El linchamiento a un gitano agita Francia

Los campamentos de rumanos gitanos proliferan en el extrarradio de la capital. En la imagen, uno en Clamart

¿Acto racista o ajuste de cuentas? Pocas son las pistas de las que dispone la Policía francesa desde que el viernes Darius, un gitano rumano de 16 años, fuera encontrado inconsciente, mediomuerto, tirado en un carro de supermercado tras haber recibido una brutal paliza. El adolescente, con antecedentes policiales por robo, ocupaba desde hacía unas semanas una casa abandonada en la periferia norte de París, en un campamento improvisado levantado junto a otros doscientos gitanos más. Las tensiones entre los miembros de esta comunidad y los habitantes de la vecina y marginal barriada de «los Poetas», en el municipio de Pierrefitte-sur-Seine, eran palpables, según el alcalde socialista del municipio, Michel Fourcade, quien señalaba ayer la «exasperación» entre los residentes, ante la oleada «de robos y vehículos degradados» observados en los últimos tiempos y de los que acusan a la comunidad gitana.

Sospechoso de uno de esos robos el pasado viernes, Darius fue secuestrado horas después por una decena de individuos, que, según los testigos, llevaban el rostro cubierto y portaban armas. Entre las diez y las once y media de la noche, hora en la que se le localizó, fue violentamente apaleado. Un lapso de tiempo durante el que un allegado del adolescente recibió una llamada desde el móvil del desaparecido en la que una voz le pedía un rescate de entre 10.000 y 15.000 euros. Se cree que los autores de la paliza podrían pertenecer a una banda organizada de delincuentes que habitualmente trafica con drogas en ese barrio.

Hospitalizado y en estado de coma, la situación de Darius sigue siendo crítica, entre la vida y la muerte, confirmó ayer la fiscal de Bobigny, Sylvie Moisson, que apuntó a la «venganza privada» como móvil de tal linchamiento. De hecho, la Fiscalía ha abierto una investigación por «tentativa de homicidio voluntario en banda organizada» contra los agresores, que podrían ser condenados a cadena perpetua. Sin embargo, los avances no son muchos y los sindicatos policiales advierten de que las pesquisas se antojan «bastante complicadas».

François Hollande condenó ayer a unos «innombrables e incalificables» que «colisionan contra todos los principios sobre los que se funda nuestra República», mientras el primer ministro, Manuel Valls, instó a que los responsables «sean encontrados lo más rápido posible para que respondan por sus hechos». Para las asociaciones de defensa de los derechos humanos, la brutal agresión tiene un componente racista evidente. «Consecuencia de años de políticas públicas ineficaces y de declaraciones de responsables y representantes del Estado (...) que alimentan un clima insano», denunciaba Romeurope. Estas asociaciones aseguran que las agresiones contra esta comunidad habrían aumentado en lo que va de año.

En Seine Saint Denis, el departamento del norte de París donde se produjo el lamentable suceso, concentra 62 campamentos gitanos y aglutina al 20% de población romaní ilegalmente instalada en territorio galo.