El miedo a nuevos escándalos sacude los cimientos del régimen islamista

Los inversores huyen de Turquía y la oposición se propone tomar hoy la calle

Los ex titulares de Economía, Zafer Caglayan (centro), y de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, a su derecha, en la rueda de Prensa de despedida
Los ex titulares de Economía, Zafer Caglayan (centro), y de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, a su derecha, en la rueda de Prensa de despedida

La Bolsa turca y la moneda local se desplomaron ayer después de que el gran escándalo de corrupción que golpea al Gobierno forzara al primer ministro Recep Tayip Erdogan a relevar a diez ministros. La medida no calmó a los mercados, que abrieron a la baja y siguieron cayendo durante toda la jornada, mientras que la presión política no disminuye en torno al gran caso de corrupción urbanística y financiera que alcanza a altos cargos políticos y de destacadas instituciones públicas. A pesar de haber cedido, Erdogan no ha modificado al equipo financiero –aparte del ministro de Economía, que dimitió el miércoles–, lo cual no ha tranquilizado a los inversores, ni tampoco a sus rivales políticos. El movimiento de protesta que lideró la «primavera turca» en mayo se ha apresurado a convocar nuevas manifestaciones hoy para pedir la dimisión de Erdogan, que ya había sido acusado de especulación inmobiliaria en aquel entonces. El movimiento nació precisamente en torno al parque Gezi de Estambul, donde el Gobierno planeaba construir un centro comercial. Pero el escándalo actual va mucho más allá y afecta a varias empresas estatales, incluida la de ferrocarriles –uno de los símbolos del «boom» económico turco–, y podría alcanzar al propio hijo de Erdogan, Bilal, según revela la prensa local. Los hijos de los ex titulares de Interior y Economía se encuentran en prisión preventiva, acusados de pertenecer a una red de corrupción, mientras que el del ex ministro de Urbanismo está en libertad con cargos. Los tres ministros dimitieron el día de Navidad y Erdogan ha alejado de su Ejecutivo a otros relacionados con la trama de corrupción, que mancha la imagen del modelo de crecimiento turco.

Los diez nuevos ministros asumieron ayer sus cargos, pocas horas después de ser nombrados, entre los mensajes desafiantes de despedida de aquellos que han caído por el escándalo, los cuales juraron lealtad al AKP y venganza contra los que están detrás de esta «operación sucia». Pero se cree que ésta es sólo la punta del iceberg mientras que Erdogan y el AKP estarían tratando de impedir que las investigaciones sigan adelante y que más casos salgan a la luz. Ayer, el fiscal turco Muammer Akkas denunció que ha sido relevado de una segunda investigación por corrupción, que sería incluso más grande que la que se conoció el 17 de diciembre y que implicaría a más políticos y altos funcionarios. Akkas no ha recibido explicaciones mientras que la Policía no llevó a cabo las órdenes de arresto que había emitido y obstaculizó las investigaciones.