Política

El nuevo jefe de Gabinete de Trump, en la cuerda floja

Se difunde un vídeo de 2016 en el que Mick Mulvaney asegura que el presidente de EE UU es un «ser humano terrible»

Mick Mulvaney insultó gravemente a Donald Trump en 2016 / Reuters
Mick Mulvaney insultó gravemente a Donald Trump en 2016 / Reuters

Se difunde un vídeo de 2016 en el que Mick Mulvaney asegura que el presidente de EE UU es un «ser humano terrible».

Todo en orden en la Casa Blanca. Abandona el ex general John Kelly, jefe de Gabinete, leyenda viva del cuerpo de marines. Casi inmediatamente trascendió que el hombre llamado a sustituirle, Mick Mulvaney, insultó gravemente a Donald Trump. El actual director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca dijo en 2016 que era «un ser humano terrible».

Corrían días convulsos en las filas republicanas. Mulvaney peleaba para ser reelegido como congresista. Trump estaba cerca de ganar las elecciones, pero las encuestas pronosticaban lo contrario. Había que desmarcarse de un candidato odiado por el núcleo duro del partido. La web «Daily Beast» ha recuperado la grabación original, en la que despotrica contra quien poco después pasaría a ser su jefe. Su descarnada confesión tuvo lugar durante un debate con el candidato demócrata que competía por el escaño del distrito quinto en Carolina del Sur. «Quizás tenemos a dos de los seres humanos más defectuosos que jamás se hayan postulado para la Presidencia en la historia del país», aseguró Mulvaney, «Sí, apoyo a Donald Trump, pero lo hago con el menor entusiasmo posible, dado que creo que es un ser humano terrible. Sin embargo la alternativa [Hillary Clinton] es igual de mala».

¿Conocía Trump estas declaraciones? Cuesta creerlo, dada su habitual «modus operandi». De hecho, ayer mismo llamó «rata», una palabra típicamente mafiosa, a su ex abogado Michael Cohen, que actualmente colabora con el FBI e e. De momento, el presidente se ha mostrado comedido. Tras anunciar el nombre del jefe interino de personal de la Casa Blanca, piropeó a ambos, al que llega y al que abandona. A Mick porque «ha servido a nuestro país con distinción y ha realizado un trabajo sobresaliente en la Administración». A John Kelly, con el que hace tiempo que no se habla, porque «¡Es un GRAN PATRIOTA y quiero agradecerle personalmente por su servicio!». «Para el registro», añadió, «había MUCHAS personas que querían ser el Jefe de Estado Mayor de la Casa Blanca. Mick hará un gran trabajo!».

En realidad, Trump ha demostrado en numerosas ocasiones que es más dúctil de lo que sus adversarios parecen dispuestos a reconocer. Sí, humilló repetidamente al ex gobernador de Nueva Jersey Chris Christie por sus ataques en campaña. Sin embargo, parece importante recordar su truculento historial de amor/odio con Ted Cruz. En aquellos días de primarias, Cruz era su gran rival y Trump no titubeó en su afán por desprestigiarlo. Entre otras lindezas insinuó que el padre del senador habría podido colaborar con Lee Harvey Oswald en el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Trump también retuiteó una foto espantosa de la esposa de Cruz, Heidi, junto a otra de una Melania que lucía resplandeciente. ¿El pie? «Una imagen vale más de mil palabras». Cruz respondió que él no era un «servil perro faldero». Lo llamó «mentiroso patológico». «Completo amoral». «Acosador».

Poco después, Trump ganaba las primarias. Más tarde las presidenciales. Había estallado la paz. Y hace unas semanas, cuando Cruz peleaba por retener su asiento en el senado, Trump corrió en su ayuda. A punto de embarcar en el Air Force One rumbo a Houston, comentó que daba todo por bien empleado: dudar de la sinceridad religiosa de Cruz –un cristiano evangélico– o implicar a su padre en el magnicidio le habían servido para ganar las primarias. Una vez logrado su objetivo, todo aquello podía y debía olvidarse. Con precedentes así, cuesta creer que le importune excesivamente el anticuado desahogo de Mulvaney, su nuevo jefe de Gabinete.