El Parlamento libanés prorroga su mandato y retrasa las elecciones hasta 2014

El Parlamento libanés decidió hoy prorrogar su mandato hasta noviembre de 2014, debido a la tensa situación que vive el país por el conflicto en la vecina Siria y a la falta de acuerdo entre los grupos políticos para elaborar una nueva ley electoral.

El Parlamento libanés decidió hoy prorrogar su mandato hasta noviembre de 2014, debido a la tensa situación que vive el país por el conflicto en la vecina Siria y a la falta de acuerdo entre los grupos políticos para elaborar una nueva ley electoral.

Cuando apenas quedaban dos semanas para la celebración de los comicios, previstos para el próximo 16 de junio, el Parlamento tomó una decisión que ya era esperada, pero que ha suscitado reacciones encontradas en el país.

Un total de 97 diputados de los 128 con que cuenta la Asamblea asistieron a la sesión, de solo diez minutos, en la que se decidió retrasar los comicios hasta el 20 de noviembre del año que viene.

El presidente del Parlamento, Nabih Berri, justificó la adopción de esta medida excepcional, ya que "solo hay que ver Beirut por las tardes, no hay tráfico en las calles, lo que significa que la situación no es buena".

El presidente del país, Michel Suleimán, y el primer ministro saliente -que continúa en funciones hasta la formación de un nuevo gobierno-, Nayib Mikati, firmaron la ley que prorroga 17 meses el mandato parlamentario, según la Agencia Nacional de Noticias (ANN).

Sin embargo, pese a rubricar la prórroga, Suleimán ha mostrado en repetidas ocasiones su disconformidad con esta decisión, por lo que es probable que la recurra y presente una demanda para invalidarla ante el Consejo Constitucional libanés.

Por su parte, Mikati mostró su deseo de que el consenso logrado a la hora de posponer las elecciones "tenga un impacto positivo sobre la formación del Gobierno y contribuya a más estabilidad y acuerdos".

En declaraciones a la prensa tras la sesión plenaria, el ex primer ministro Fuad Siniora, jefe parlamentario de la antisiria Corriente Futuro (del suní Saad Hariri), señaló que se vieron obligados a adoptar esa medida para evitar un "vacío institucional".

Sin embargo, pese a considerarla necesaria, reconoció que la prórroga "viola el mandato temporal que concedió el pueblo a sus representantes".

El ciclo parlamentario en el Líbano dura cuatro años, cuyo final ha coincidido con un deterioro de la situación de la seguridad a causa de la crisis siria.

El grupo parlamentario del general cristiano Michel Aoun boicoteó la sesión por sus discrepancias y expresó su esperanza en que el Consejo Constitucional "no cometa el error histórico de tomar en cuenta la actual situación política y de seguridad".

"Hay malas intenciones", agregó Aoun, antes de recordar que tanto el presidente del país como el patriarca maronita, Bechar Rai, rechazaron la medida.

En un comunicado, el coordinador especial de la ONU para el Líbano, Derek Plumby, señaló la importancia de garantizar la continuidad de las instituciones, pero lamentó que no haya habido un acuerdo para la celebración de comicios parlamentarios.

"La ONU continuará alentando a todas las partes en el Líbano a que trabajen para que las elecciones parlamentarias se celebren pronto, en consonancia con la larga tradición democrática del país", señaló Plumby.

Las disensiones se dejaron ver también en las calles beirutíes, donde decenas de activistas de la sociedad civil se congregaron en la plaza Riad el Solh, junto al Parlamento, con una foto de gran tamaño con el retrato de los 128 diputados, a la que arrojaron tomates, al igual que a los vehículos de los legisladores.

Enarbolaron también pancartas con lemas como "Anunciamos la muerte de nuestra querida democracia"o "¿Quién les dio autorización para prorrogar su mandato?".

En paralelo, otra manifestación tuvo lugar cerca del parque Samir Kassir, también en el centro de la ciudad, organizada por la Unión de Candidatos Independientes, en protesta por la prórroga del mandato parlamentario.

A la crisis motivada por el conflicto sirio, que se ha sentido especialmente en la ciudad septentrional de Trípoli, se le suma la incapacidad de los grupos para reformar la ley electoral que rige en el país desde 1960, rechazada mayoritariamente por estar basada sobre un modelo confesional.

Sin embargo, hasta el momento no se han dado pasos hacia una nueva norma, como recordó el diputado de Fuerzas Libanesas, Georges Adwan, quien instó a los partidos a "no esperar al último momento para estudiar una nueva ley electoral".

El Líbano, además, sigue pendiente de designar un nuevo gobierno que sea aceptado por las fuerzas políticas, pese a los esfuerzos desplegados por el primer ministro designado, Tamam Salam, quien todavía no ha podido asumir el cargo por la falta de un ejecutivo.