El plan de Trump para asfixiar al chavismo

Las sanciones de EE UU están aislando aún más al régimen de Maduro, que se queda con un flujo de caja menguado

Nicolás Maduro, líder del chavismo
Nicolás Maduro, líder del chavismo

Las sanciones de EE UU están aislando aún más al régimen de Maduro, que se queda con un flujo de caja menguado

Lo que era «rumor de pasillo» se ha confirmado. La Administración de Donald Trump y el gobierno usurpador de Nicolás Maduro sostienen conversaciones. La estrategia del sucesor de Hugo Chávez quizás resulta más clara: ganar tiempo. Ésa es su única necesidad. El tiempo le estaría permitiendo a Maduro congelar las acciones de calle en Venezuela, detener o enfriar el liderazgo de Juan Guaidó y, por último, terminar de deshacerse del propio Trump, concretamente de sus amenazas y sanciones.

Por su parte, la estrategia de Trump que lo anima a conversar, es la misma que se busca con las sanciones: ahogar al régimen chavista. Por un lado, asfixiarlo económicamente. Las sanciones impuestas han tenido su resultado. En primer lugar, el banco turco Ziraat ha cancelado sus operaciones con el Banco Central de Venezuela, controlado todavía por el chavismo. Adicionalmente, y días después, la petrolera China National Petroleum Corp también ha suspendido la compra de petróleo al país caribeño. Con ambas acciones, Maduro se queda con un flujo de caja menguado.

Las conversaciones no solamente corren en paralelo con las sanciones, también lo hacen cuando piezas claves de la Administración Trump hablan sobre Venezuela. Primero, la afirmación del jefe del Comando Sur de EE UU, Craig Faller, quien no descarta la posibilidad de un bloqueo naval en costas venezolanas. Adicionalmente, las últimas afirmaciones de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, que juega al «divide y reinarás» de Maquiavelo, asegurando que se han sostenido conversaciones con altos funcionarios chavistas «a espaldas» de Maduro.

¿Resulta una contradicción conversar y, al mismo tiempo, amenazar o presionar? Realmente no. Cuando Trump ha afirmado en reiteradas ocasiones que «todas las opciones están sobre la mesa», se refiere justamente a eso, quizás no tanto a una intervención militar. A juzgar por el movimiento de piezas que se ven en el tablero, el tono de las conversaciones es compatible y va en la línea de la ruta establecida por Guaidó: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Cuando la Administración Trump habla con el chavismo, lo hace pensando en esa ruta, lo hace bajo condiciones de presión y quizás, de ultimátum.

Si Maduro desea tanto conversar con Trump, pues muy bien: deseo concedido. Pero, las reglas, el tono y las condiciones serán impuestas, sin duda, por la Casa Blanca. Y no solamente eso, la conversación tiene un solo objetivo y es decidir de qué manera, y cuándo, Maduro debe abandonar el poder. De lo contrario, las sanciones irán in crescendo.

De lo contrario, la posibilidad de un bloqueo naval se asoma. De lo contrario, las oportunidades de una salida digna e impune del usurpador, se van acotando. Guaidó afirmó días atrás: «Llegamos a momentos importantes de definiciones y vendrán en los próximos días». Por el bien de los venezolanos que padecen la crisis, esperemos que no sean muchos más. La situación resulta insostenible.

Director general de Motta Focus
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