El presidente recluta nuevos agentes para boicotear a la Prensa

Pretende silenciar las informaciones sobre los vínculos de su Administración con el Kremlin

Decenas de personas protestan contra Trump en una manifestación de Beverly Hills, California, el viernes
Decenas de personas protestan contra Trump en una manifestación de Beverly Hills, California, el viernes

Pretende silenciar las informaciones sobre los vínculos de su Administración con el Kremlin

El «affaire» ruso de la Administración Trump parece no tener fin y supone una suculenta munición para los demócratas. Que el Kremlin interfirió en las elecciones estadounidenses es ya una certeza y que, al menos, uno de los hombres de confianza del presidente –su ya ex asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn– se vio obligado a dimitir por su conexión moscovita fue un duro golpe del que todavía no han conseguido recuperarse en la Casa Blanca. A partir entonces, desde el Despacho Oval se ha intentado ofrecer «datos alternativos» para tratar de frenar a la Prensa a la hora de investigar los lazos de la nueva Administración con Rusia.

Es más, el jefe de gabinete de Trump, Reince Priebus, ha tenido que reconocer que esta semana trató de convencer al FBI para que desacreditara públicamente informaciones sobre una serie de contactos de la campaña de Trump con agentes rusos. Al parecer, el director de esta agencia de Inteligencia, James Comey, no vio comulgó con esta proposición y la Administración optó por un plan b: reclutar miembros veteranos de la comunidad de Inteligencia para servir a los intereses del Gabinete. Así lo confirmó ayer «The Washington Post», que pudo hablar con agentes que, bajo la condición de anonimato, les confirmaron la estrategia del presidente para combatir a los medios. Estos oficiales aseguraron que los nuevos agentes habrían contactado con periodistas para ofrecer la nueva versión sobre los vínculos de miembros del equipo de Trump asegurando que fueron «infrecuentes» y «sin consecuencias», a diferencia de lo que hasta ahora habían informado medios como CNN, donde se afirmaba que estos contactos habían sido «repetidos» y «constantes». Por supuesto, desde la Casa Blanca no han confirmado la contratación de estos nuevos «informadores» de la Inteligencia estadounidense. Tampoco el director el FBI ha hecho ninguna declaración al respecto.

Sin duda, éste es uno de los asuntos que más daño puede hacer a Trump y que disgusta a sus votantes. La proximidad al eterno enemigo ruso no es un asunto baladí entre el electorado norteamericano y ya podría estar pasando factura al presidente, tal y como muestran los sondeos. Más de la mitad de los estadounidenses desaprueba la gestión del presidente Trump, cuando se cumple el primer mes desde su llegada a la Casa Blanca, según una encuesta difundida por NBC News. El 54% de los encuestados están «muy en desacuerdo» o «algo en desacuerdo» con él. Además, este sondeo confirma cómo la presidencia de Trump ha dividido al pueblo estadounidense.