El Senado francés da luz verde a la reforma laboral

Valls retoma hoy el diálogo con los sindicatos tras la undécima jornada de protestas

El primer ministro francés, Manuel Valls, interviene durante la sesión de control semanal celebrada en la Asamblea Nacional de París
El primer ministro francés, Manuel Valls, interviene durante la sesión de control semanal celebrada en la Asamblea Nacional de París

Valls retoma hoy el diálogo con los sindicatos tras la undécima jornada de protestas.

Los líderes de la Confederación General de Trabajadores (CGT) y Fuerza Obrera (FO), Philippe Martinez y Jean-Claude Mailly, respectivamente, que encabezan las protestas contra la reforma laboral, escribieron hace un mes a François Hollande sin obtener respuesta. Finalmente serán recibidos hoy por su primer ministro, Manuel Valls, pero éste ya ha advertido que no se trata de reabrir un ciclo de negociaciones, sino simplemente para hacer un balance de la situación. La semana pasada repitió que irá «hasta el final» con la reforma porque «es esencial permitir a las empresas que puedan contratar más, que los que están más alejados del empleo tengan más formación, y que haya más contrataciones con contratos indeterminados».

Para Valls, el gesto de hoy está sobre todo dirigido a romper un poco la imagen de intransigencia que se le ha pegado a la piel, al mismo tiempo que intenta salir de este pulso que mantienen el Gobierno y ciertos sindicatos en torno a la reforma laboral y que se traduce en cuatro meses de huelgas y manifestaciones sin que, hasta ahora, ningún bando haya mostrado intención alguna de ceder.

El secretario general de la CGT, Philippe Martinez, dijo ayer que espera que no se trate de «una visita de cortesía» o un encuentro «para tomar un café», mientras que el secretario general de FO, Jean-Claude Mailly espera «propuestas» para poder salir todos airosos de esta crisis. Según él, basta con que haya propuestas sobre el tiempo de trabajo, las horas suplementarias, el trabajo de noche y el tiempo parcial, o el papel de los sectores. En caso contrario « es un golpe para nada».

La ley sobre la reforma laboral fue votada ayer por el Senado (de mayoría conservadora), por 185 votos a favor y 156 en contra, después de haber sido enmendada en profundidad. Para los republicanos se trata de «una verdadera reforma » en la que han puesto fin a las 35 horas laborales, las elecciones de delgados de personal sólo serán obligatorias en las empresas de más de 20 trabajadores (en lugar de 11 hoy) y han restablecido un tope para las indemnizaciones en caso de despido abusivo. Según la socialista Nicole Bricq han dejado un texto «completamente desequilibrado», mientras que para el comunista Dominique Watrin «el proyecto de la derecha es hermano gemelo del proyecto gubernamental».

Undécima manifestación contra la reforma

Poco antes del voto tuvo lugar la undécima manifestación contra la reforma laboral. La determinación era la misma de siempre, aunque había menos gente que en las anteriores ocasiones (55.000, según los organizadores, y 14.000, según la prefectura). Los sindicatos lo achacaron, y no les faltaba razón, a que era imposible sumarse al cortejo a lo largo del recorrido porque todas las calles de acceso habían sido completamente bloqueadas por 2.500 policías y gendarmes.

Para acceder a la plaza de la Bastilla, donde comenzaba el cortejo, había que pasar de uno en uno por los controles policiales. Esto contribuyó también a que no hubiera que lamentar prácticamente incidentes.

Ahora, la ley pasará de nuevo a la Asamblea Nacional, donde la mayoría parlamentaria deshará el trabajo de los senadores para recuperar el texto inicial de la reforma laboral. Aun así, el Gobierno podría utilizar de nuevo el artículo 49.3 de la Constitución para aprobarla si ve que no cuenta con una mayoría.

Philippe Martínez dice que «más vale prevenir que curar», y por eso, sin esperar a ver qué resulta de la reunión que mantendrán hoy con el primer ministro, han convocado ya una nueva manifestación contra la reforma el 5 de julio, día del regreso del proyecto de ley a la Asamblea.

La CGT piensa seguir movilizada todo el verano contra la ley aunque sea finalmente aprobada.